Real Madrid recibe a Benfica en el Santiago Bernabéu en la vuelta de la eliminatoria de la Champions League, con una mínima ventaja de 1-0. Mbappé podría ser baja y hay novedades sobre un supuesto caso de abuso racial relacionado con Vinicius Jr. Supuestamente, el encuentro podría definir el cruce de cuartos ante Manchester City o Sporting CP.
Real Madrid recibe a Benfica en el Santiago Bernabéu el 26 de febrero de 2026 para la vuelta de la eliminatoria de la UEFA Champions League, tras dejar una ventaja de 1-0 en Lisboa.
Con la esperanza de avanzar a los octavos de final ante un eventual rival que podría ser Manchester City o Sporting CP, el club blanco tendrá que equilibrar su hambre de victoria con decisiones tácticas y de plantilla de alto nivel.
Presuntamente Real Madrid presentó ante la UEFA evidencia formal en un caso de abuso racial que salpica a Vinicius Jr. y al delantero del Benfica Gianluca Prestianni, según lo que ha trascendido en las últimas horas. Este desarrollo añade un componente extradeportivo de alto voltaje que podría influir en el ambiente del partido y en la gestión de las emociones dentro del vestuario.
Presuntamente Mbappé no estará disponible para el choque tras una lesión persistente en la rodilla izquierda. La revisión médica posterior a una sesión de entrenamiento ha dejado claro que el francés no podrá viajar a la cita de la noche, lo que obliga al Real Madrid a replantear su plan de ataque y a buscar soluciones en una plantilla que ya acumula desgaste por la temporada repartida entre competiciones y desafíos físicos.
El propio club ha comunicado que la decisión se toma por la seguridad de la rodilla y para evitar complicaciones mayores a corto y medio plazo.
En las horas previas al partido, el Real Madrid ha publicado la convocatoria en sus canales oficiales y ha pedido a la afición que acompañe al equipo en un encuentro que podría marcar un antes y un después en la trayectoria de la campaña.
La ausencia de Mbappé abre la puerta a una distribución de roles en el ataque, con otros jugadores buscando protagonismo para sostener el rendimiento en un choque decisivo.
El lado de Benfica llega con la obligación de anotar y forzar una prórroga o una derrota corta, sabiendo que la eliminatoria está abierta pese al gol encajado en la ida.
El conjunto portugués intentará aprovechar cualquier resquicio defensivo del Real Madrid para exigir un desgaste adicional al rival y mantener así opciones reales de clasificación.
Por si fuera poco, la afición y la prensa han estado analizando el costo de asistir a un partido de tal magnitud. Presuntamente, las entradas para el Bernabéu podrían ubicarse entre 60 euros y 320 euros, una horquilla que refleja la alta demanda de un encuentro con impacto directo en las posibilidades de avanzar hacia los cuartos de final de la competición más prestigiosa de clubes.
Históricamente, Real Madrid y Benfica han protagonizado duelos memorables en la historia de la Liga de Campeones, con fases de gran intensidad táctica y momentos de alta precisión técnica.
Aunque la rivalidad entre ambos clubes se ha vivido en varias décadas, cada encuentro actual añade su propio capítulo a una tradición de enfrentamientos que suelen dejar sorpresas y lecciones para ambos entrenadores.
Además, el contexto de este partido llega en un momento en el que la Champions League continúa siendo un escaparate de talento y estrategia, con Real Madrid buscando consolidar su posición en la élite continental y Benfica tratando de exhibir una versión cohesionada que les permita soñar con una remontada.
En el plano deportivo, si el Real Madrid logra superar a Benfica podría enfrentarse en la siguiente ronda al vencedor de los cruces entre Manchester City y Sporting CP, o bien a un rival que dependa de las configuraciones del sorteo de cuartos.
El cruce de hoy, por tanto, no solo decidirá una eliminatoria sino que podría marcar el inicio de una nueva etapa de la competencia para un equipo que quiere consolidar su posición en la élite europea, y para un Benfica que aspira a convertir cada choque en una oportunidad de demostrar que sus líneas pueden sostenerse ante los clubes más poderosos del continente.
En resumen, la noche en el Bernabéu definirá si Real Madrid mantiene la inercia de la campaña y cierra la eliminatoria con autoridad, o si Benfica consigue convertir la presión en un impulso para combatir hasta el último minuto y soñar con una gesta que pueda reconfigurar el plan de cara a la siguiente fase de la competición.