La Federación Inglesa de Fútbol impuso a Mudryk una sanción de cuatro años por dopaje, desatando una batalla legal y un horizonte deportivo incierto para el delantero ucraniano y el Chelsea.
Este miércoles la Federación Inglesa de Fútbol hizo oficial una noticia que sacudió a Mudryk y al Chelsea. La infracción grave a las normas antidopaje le costó a Mudryk cuatro años de sanción, lo que le impide competir ni entrenarse con cualquier club durante ese periodo.
El delantero, con 25 años, pasó por Chelsea y fue una de las operaciones más costosas de la historia del club: 100 millones de euros desde Shakhtar Donetsk en 2023.
Desde noviembre de 2024 no figura en activo.
La causa nace tras la detección de meldonium, una sustancia que mejora el rendimiento y que está prohibida. Mudryk sostiene que nunca la consumió a propósito. Aun así, la investigación avanzó y, finalmente, la FA tomó la decisión de la sanción definitiva, que le mantiene alejado hasta 2030.
En paralelo, el Chelsea decidió rescindir su contrato en abril de 2025, cerrando una etapa marcada por la polémica y por la presión mediática.
Tras la primera sanción provisional, la FA presentó cargos contra el futbolista en junio del año anterior, cargo que impedía a Mudryk entrenarse con el Chelsea.
En su lugar, el ucraniano entrenaba o se mantenía en forma con instalaciones alquiladas de clubes de categorías inferiores para no perder la forma física.
Durante su etapa en el Chelsea disputó 73 partidos entre todas las competiciones y marcó diez goles. A nivel internacional, defendió la camiseta de Ucrania en 28 ocasiones y convirtió tres tantos. Su presencia en la Eurocopa 2024 con Ucrania quedó grabada como un capítulo más de su carrera internacional.
Mudryk y su entorno optaron por apelar la sanción ante el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS). Si el recurso no prospera, la sanción será definitiva y el futbolista deberá mantenerse fuera de las canchas durante los cuatro años completos. En el entorno del fútbol, este caso se suma a otros antecedentes de dopaje que han marcado esta década.
Hace meses, el exfutbolista del Chelsea había dejado entrever una posible vía alternativa para su carrera: la posibilidad de competir en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, en pruebas de atletismo.
Aunque su prioridad seguía siendo el fútbol, ciertas declaraciones dejaron abierta esa puerta.
El caso Mudryk recuerda, por último, el de Paul Pogba, otro ejemplo reciente de sanciones por dopaje. Pogba recibió una condena inicial de cuatro años por consumo de DHEA tras el primer partido de la temporada 2023-24, pero logró reducirla a 18 meses tras recurrir ante el TAS, lo que le permitió regresar a la competición con Monaco a principios de 2025.
Este tipo de resoluciones muestran cómo los casos de dopaje pueden acabar con giros inesperados, incluso cuando el jugador tiene talento y una carrera con grandes expectativas.
En este momento, la carrera de Mudryk parece haber tomado un giro inesperado, y su horizonte deportivo está marcado por una lucha que todavía no tiene un desenlace definitivo.
Su caso podría convertirse en un precedente para futuros episodios en el fútbol europeo, donde las normativas antidopaje y las disputas legales siguen siendo noticia.