Una investigación judicial en Milán expone una posible red de prostitución VIP operando durante años, con al menos 70 futbolistas y otros VIP como clientes, gestionada desde una agencia de eventos en los suburbios. Detalles, modus operandi y consecuencias legales en juego.
Una investigación judicial en Milán ha puesto al descubierto lo que parece ser una red de prostitución VIP que habría funcionado durante años, con una agencia de eventos en el centro de las pesquisas y una clientela formada, entre otros, por futbolistas de la Serie A, empresarios y figuras públicas.
Según la fiscalía, la red habría reunido a decenas de jóvenes para fiestas privadas y habría operado a través de una empresa llamada Ma.De Milano, con sede en Cinisello Balsamo, a las afueras de Milán. La magnitud de la operación y la reputación de los clientes podrían colocar este caso entre los episodios más notables de la vida nocturna y el deporte en la región en años recientes.
Los responsables presuntamente serían Emanuele Buttini, de 37 años, y Deborah Ronchi, de 38, socios en lo personal y en el negocio, que dirigirían la agencia y coordinarían fiestas y eventos desde Lombardía hasta destinos como Mykonos.
Junto a ellos figuran Alessio Salamone y Amilton Fraga. La jueza de instrucción Chiara Valori ordenó arresto domiciliario para estas cuatro personas. Según Bruna Albertini, subdirectora del Estado Mayor, y la Guardia di Finanza, son quienes organizan las fiestas, reclutan a las chicas y las transportan a los encuentros.
La operativa, según las escuchas y la documentación, incluiría cenas en restaurantes, noches en hoteles y el uso de nitrito de oxígeno, conocido como gas de la risa, para drogar a los asistentes.
En las grabaciones, Buttini y Salamone presuntamente mantenían contactos con “futbolistas de renombre internacional” y gestionaban a las chicas, que la documentación describe como alrededor de cien mujeres, la mayoría entre 18 y 20 años, empleadas para múltiples fiestas y, en algunos casos, encuentros privados.
La investigación también ha señalado que, además de deportistas, habría otros clientes, como un piloto de Fórmula 1 que habría pedido una compañía para una noche concreta, y conversaciones en las que se indicaba la necesidad de encontrar a una mujer para un cliente de alto nivel.
En una de las escuchas, se menciona incluso el envío de una mujer brasileña. Otra grabación de febrero, en plena temporada de los Juegos Olímpicos de Invierno, recoge a una chica diciendo que recibió un pago relacionado con la organización de la mesa de un grupo de jugadores de hockey.
La causa se inició a raíz de la denuncia de una empleada de la agencia. Según su testimonio, las noches de fiesta en locales nocturnos de lujo de Milán estaban marcadas por sexo pagado. La joven también explicó que las chicas vivían juntas en un apartamento de Cinisello Balsamo, donde la empresa tenía su sede y allí se habría instalado una discoteca “ilegal”.
Se dijo que los explotadores se quedaban con el 50% de las ganancias y, además, les exigían el alquiler del inmueble.
Los documentos enumeran alrededor de treinta locales donde la agencia organizaba fiestas; entre los más conocidos figuran La Pineta, administrado por una empresa no investigada, y otros establecimientos de alto perfil como Coraje en Brera (restaurante citado en la documentación) o locales de lujo como Just Cavalli, Langosteria y Osteria La Risacca 6, entre otros.
En el informe también se mencionan clubes y restaurantes vinculados a nombres de referencia del mundo del deporte, y se cita la posibilidad de contactos con un ex futbolista de Lazio e Inter, Dejan Stankovic.
Sin embargo, las autoridades señalan que ser cliente de estos servicios no es, por sí mismo, un delito.
Hasta el momento se han producido detenciones y se han imputado cargos de complicidad en prostitución y blanqueo de capitales. Las autoridades han incautado más de 1,2 millones de euros, cifra que podría representar solo una parte de las ganancias, y la investigación continuará para determinar el alcance real del negocio.
Como contexto histórico, este tipo de casos no es aislado en Italia: el país ha vivido escándalos de corrupción y redes de dinero en el fútbol, como el conocido episodio de Calciopoli en 2006, que llevó a reformas institucionales y a un endurecimiento de los controles.
Este caso actual añade una nueva dimensión a la conversación pública sobre el papel del ocio de élite, la explotación y la necesidad de una justicia rigurosa.
Finalmente, la noticia recuerda que el Restaurante Coraje en Brera, citado como propiedad de Lautaro Martínez y su esposa Agustina Gandolfo, no estaría implicado en la investigación, según la documentación.
Este tipo de referencias subraya la complejidad de distinguir entre negocios vinculados a la élite y la realidad de las investigaciones legales en curso, que buscan esclarecer quiénes se beneficiaban y en qué medida de estas redes.