Tras la victoria de Marruecos sobre Países Bajos en el Mundial 2026, las calles de varias ciudades europeas se llenaron de júbilo y tensión. En La Haya y Rotterdam hubo disturbios y detenciones, mientras en Casablanca la celebración fue tan intensa como el penal decisivo que puso a los Leones del Atlas en octavos frente a Canadá.
Después de la eliminación de Países Bajos a manos de Marruecos en el Mundial 2026, se encendió una mezcla de júbilo y tensión en varias ciudades europeas donde hay una gran comunidad marroquí.
En La Haya, la Policía confirmó disturbios alrededor del barrio de Schilderswijk durante la celebración de la victoria de Marruecos por penales. Se lanzaron fuegos artificiales pesados y también piedras contra los agentes; la unidad antidisturbios respondió con cargas y se desplegó el cañón de agua para intentar recuperar la normalidad.
Las autoridades locales añadieron que hubo detenciones por actos de violencia en público. En varios vídeos difundidos en redes se ve el pulso entre hinchas y fuerzas del orden, con la celebración que contrastaba con momentos de tensión y forcejeos en la calle.
En Rotterdam, otra de las ciudades con mayor presencia de aficionados marroquíes, la Policía intervino para desalojar una de las calles principales y poner fin a los festejos descontrolados, buscando evitar incidentes mayores que afectaran a vecinos y comercios.
Los agentes insistieron en mantener las rutas de tránsito despejadas y reducir el riesgo de enfrentamientos entre grupos.
Paralelamente, en Casablanca, la escena fue radicalmente distinta pero igual de contundente. Mientras la tanda de penales avanzaba hacia su cierre, un silencio tenso dejó paso a un rugido colectivo cuando Ismael Saibari convirtió el penal decisivo, enviando a Marruecos a los octavos de final.
La cafetería más frecuentada por los seguidores se convirtió en un hervidero de emoción y cánticos, y las calles cercanas se llenaron de banderas, bengalas y bocinas.
Las celebraciones no tardaron en desbordarse por las calles, con fuegos artificiales estallando en el cielo y el bullicio de bocinas y motores. A pesar de la jornada laboral y del inicio tardío del partido, decenas de aficionados se congregaron en un bulevar principal de Casablanca alrededor de las 5 de la mañana, bailando, cantando y celebrando hasta altas horas de la madrugada.
Con este triunfo, Marruecos se clasifica para los octavos de final y se enfrentará a Canadá en el próximo encuentro. Es una noticia de gran valor histórico para el fútbol africano y para la gran afición marroquí en el extranjero. Los Leones del Atlas ya habían vencido a Canadá 2-1 en la fase de grupos del Mundial de 2022, lo que añade contexto y expectativa a este nuevo choque.
Este episodio pone de relieve la pasión desbordante que provoca el fútbol entre la diáspora marroquí en Europa, así como los retos que implica gestionar celebraciones de gran tamaño en grandes ciudades.
Seguridad, convivencia ciudadana y el valor de mantener el deporte como fuente de unión siguen siendo temas prioritarios para las autoridades y para los aficionados.