La esperada Finalissima entre Argentina y España queda suspendida por enfrentamientos entre AFA y RFEF, mientras UEFA propone sedes y formatos que no convencen. Un repaso a los antecedentes y las posibles consecuencias.
La Finalissima nació para unir continentes y, a veces, para hacer memoria de viejos duelos. En su origen se llamó Copa Artemio Franchi, y el calendario ha sido siempre un hueso duro de roer para los organizadores. Hoy, ese encuentro entre el campeón de América y el campeón de Europa quedó oficialmente cancelado por la mañana, después de un tira y afloja entre la AFA y la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).\n\nLa historia reciente aporta contexto: la versión moderna, bautizada como Finalissima en 2022, llegó seis meses antes del Mundial de Qatar, cuando Argentina goleó a Italia en un partido que quedó grabado en la memoria de los aficionados.
Nadie imaginaba que, apenas cuatro años después, un calendario mal planteado y diferencias entre federaciones podrían convertirlo en un dolor de cabeza diplomático.\n\nEl meollo del problema estuvo en la sede y la forma de disputarlo. La UEFA propuso varias alternativas: la primera, jugar en el estadio Santiago Bernabéu de Madrid en la fecha original, con aforo repartido al 50% para cada país; la segunda, hacer un duelo a doble vuelta, uno en Madrid y otro en Buenos Aires; y, por último, una sola cita en Roma, sede neutral.
La AFA, sin embargo, no quiso ceder localía y también puso objeciones a la idea de Qatar; la RFEF no aceptó la opción italiana por la coincidencia de compromisos de sus jugadores en La Liga, y la mayoría está en Atlético de Madrid y Barcelona, entre otros.\n\nLa UEFA pidió a Argentina el compromiso de que, si existía una sede neutral en Europa, el partido pudiera celebrarse el 27 de marzo o la fecha alternativa del 30 de marzo.
Esta propuesta también fue rechazada. En la práctica, Tapia quiso evitar ceder la sede original, y el choque nunca encontró fecha ni sede que satisficieran a todos.\n\nLas críticas y las constancias de la prensa deportiva apuntaron directamente a la AFA. Conmebol, en cambio, no recibió ese cuestionamiento; se limitó a respaldar la idea de un encuentro en terreno neutral. Alejandro Domínguez viajó a Buenos Aires para respaldar la postura de la Conmebol y de la AFA.\n\nLa AFA aceptaba jugar en Roma, pero la RFEF lo descartó porque la mayoría de los convocados por Luis de la Fuente pertenecen al Atlético de Madrid y al Barcelona, que tenían compromisos el 3 de abril.
Desde Argentina, Conmebol insistió en la voluntad de disputar la Finalissima en un terreno neutral y defendió la propuesta de la UEFA para que el partido se hiciera en Italia el 27 de marzo, o en la alternativa de 30 de marzo, pero no hubo acuerdo.\n\nLa cancelación dejó un golpe económico para los organizadores: se habían agotado las 88.966 entradas disponibles para ver el encuentro entre Lionel Messi y Lamine Yamal, y la empresa organizadora anunció el reembolso completo en un plazo de 30 días.
Entre aficionados circula la pregunta de si Messi esperaba un rival de primer nivel de cara a su último Mundial, y la sensación general es de decepción ante la falta de un gran duelo previo.\n\nQueda por ver si se recupera la cita en otro formato o si, simplemente, el calendario vuelve a jugar en contra. Mientras tanto, los aficionados siguen esperando una resolución que permita a un evento histórico volver a reunir a la Albiceleste y a la Furia Roja en un marco digno.