Racing empató con Barracas Central en el Cilindro y la grada mostró un ánimo dividido: críticas a la directiva de Diego Milito, apoyo al entrenador Gustavo Costas y dudas sobre las decisiones deportivas, en un contexto de pelea por los octavos y una continuidad que pende de un hilo.

El Cilindro volvió a vivir una noche de tensiones y voces cruzadas. Racing Club empató ante Barracas Central en un partido que, más allá del punto, dejó claro que la atmósfera en la Academia no está para sorpresas: la grada mostró enfado hacia la gestión de la dirigencia y, a la vez, dejó claro que apoya al equipo cuando lo ve entregar todo.

La Academia sigue peleando por meterse en octavos de final del Apertura, pero la sensación general es que el rendimiento no siempre acompaña al esfuerzo colectivo.

La jornada dejó un detalle clave: Racing jugó casi todo el encuentro con un jugador menos por la expulsión temprana de Adrián Fernández. Esa circunstancia condicionó el plan del equipo, que tuvo que ajustar sobre la marcha, buscar equilibrios y, sobre todo, mantener la intensidad para no descolgarse del partido.

Aun así, se vio compromiso, ganas y una búsqueda constante de la victoria que, por momentos, hizo pensar que el resultado podría inclinarse a favor del conjunto de Avellaneda.

En la escena final, los esfuerzos de los jugadores quedaron en evidencia, aunque el marcador pareciera no premiar ese desgaste.

Pero, más allá del guion deportivo, lo que dominó fue el ruido de la gente. En la salida del estadio, la afición dejó claro su descontento con la situación que vive la dirección deportiva desde la llegada de Diego Milito, a finales de 2024, cuando la prensa y la hinchada ya habían reaccionado a la campaña posterior a la consagración en la Copa Sudamericana.

Se oyeron quejas por los movimientos de mercado: salidas de jugadores que venían con jerarquía y llegadas que, a juicio de los aficionados, no lograron sostener el rendimiento esperado.

El ambiente fue incómodo y dejó claro que la confianza en la gestión está en revisión.

En contraste con esa corriente, también hubo una corriente de apoyo a la figura de Gustavo Costas. Antes del encuentro, los hinchas mostraron pasacalles de respaldo al entrenador, y al momento de saltar al césped se escucharon con fuerza los habituales cánticos de apoyo: “que de la mano de Costas…”, una consigna que, a ojos de muchos, resume la esperanza de que el técnico pueda encauzar al equipo en medio de la tormenta.

El técnico respondió, como es habitual, con un análisis directo tras el empate frente a Aldosivi en Mar del Plata, cuando reconoció que a sus dirigidos les faltó actitud y, con humildad, pidió disculpas a la gente por haber “quedado mal” con quienes viajaron para alentarlos.

Es una señal de que Costas intenta mantener la serenidad pese a la tormenta que rodea al club.

Durante las redes y sobre el césped, el eco de los cánticos no pasó desapercibido: la afición dejó claro que, si bien apoya al plantel, no tolerará que la gestión termine por deshilachar lo que se ha construido en años.

En el cómputo de los últimos seis partidos, Racing acumula cuatro encuentros sin ganar y tan solo un triunfo, una estadística que alimenta la presión por resultados y por decisiones a nivel directivo.

Este episodio se sitúa en un contexto más amplio de la historia reciente del club, que alterna entre momentos de gloria y periodos de turbulencia. Racing es, sin duda, uno de los clubes más históricos y populares del fútbol argentino, con una afición que exige y que no se contenta con menos de lo que merece su equipo.

El Cilindro, conocido por su mística y su entorno siempre caliente, volvió a ser escenario de una prueba para la plantilla y un examen para la Comisión Directiva.

En las próximas fechas, el equipo tendrá que responder en la cancha y la directiva en las oficinas: la afición quiere ver resultados, coherencia y un proyecto que esté a la altura de la historia del club.

Si Racing quiere aspirar a los octavos y, en última instancia, a pelear por cosas grandes, deberá convertir este episodio en combustible para reencontrar la confianza y demostrar, con hechos, que todo el desgaste de estas semanas tiene un sentido.

En el fútbol, como en la vida, las respuestas a veces llegan cuando menos se esperan: ahora, toca demostrarlo en los próximos compromisos, con la hinchada mirando de cerca y Milito, Costas y su vestuario sabiendo que el reloj corre.