La Conmebol presentó un nuevo reglamento de desempates para la Libertadores y la Sudamericana 2026, priorizando los duelos directos entre equipos empatados y un conjunto de criterios que recuerda al sistema de la Champions League. Te explicamos qué cambia y por qué genera debate.
Ya terminaron los sorteos de la Copa Libertadores y la Sudamericana 2026, y cada club sabe a qué le toca enfrentarse y en qué grupos estará. Pero ya empieza la polémica: la Conmebol ha presentado un reglamento de desempates que cambia la forma de decidir posiciones cuando hay igualdad de puntos en la fase de grupos, y las bases no están exentas de debate.
En los antecedentes se observa que, históricamente, el criterio principal solía mirar la diferencia de goles a lo largo de toda la fase de grupos; ahora, ese concepto cede lugar a un sistema llamado “desempate olímpico” que focaliza la discusión únicamente en los partidos entre los equipos implicados.
Según el Manual de Clubes que rige para ambas competiciones, en caso de empate por puntos en la fase de grupos, la decisión de la posición se apoyará en 6 criterios ordenados jerárquicamente.
En primer lugar, cuando dos equipos empatan, se tomarán en cuenta solamente los encuentros disputados entre ellos durante la Fase de Grupos, aplicando estos parámetros a favor del equipo que obtenga: i) Mayor número de puntos obtenidos en esos partidos; ii) Mayor diferencia de goles en esos encuentros; iii) Mayor cantidad de goles a favor en esos encuentros.
A continuación, si persiste la igualdad, se aplicarán: 2º) Mayor diferencia de goles en la totalidad de los partidos de la Fase de Grupos que integran los equipos que empatan; 3º) Mayor cantidad de goles a favor en la totalidad de esos partidos; 4º) Menor número de tarjetas rojas; 5º) Menor número de tarjetas amarillas; 6º) Sorteo.
Una nota importante señala que, una vez aplicado un criterio, no se volverá a revisar los anteriores, incluso si se producen nuevos empates. Con esto, la Conmebol busca evitar que resultados aislados de un partido determinen la clasificación de manera repetida y, en cambio, prioriza la confrontación directa entre los equipos implicados antes de abrir el abanico a toda la fase de grupos.
Respecto a las demás fases, el reglamento no introduce modificaciones: los cruces de octavos, cuartos y semifinales mantienen el formato de ida y vuelta, y la final se disputará a partido único con sede previamente confirmada.
La novedad toma un aire de similitud con la estructura que ya se observa en la Liga de Campeones de Europa. En esa competición, en años recientes se ha movido hacia un formato de liga con un bloque de 36 equipos, donde cada uno disputa ocho partidos frente a rivales distintos (cuatro en casa y cuatro fuera).
En este nuevo esquema, si dos equipos llegan igualados en puntos, existe una lista de criterios de desempate que, en su espíritu, comparte cierta lógica con el nuevo método de la Libertadores y la Sudamericana.
Entre esos criterios para el desempate figuran: 1) Diferencia de goles en todos los partidos de la fase de liga; 2) Mayor número de goles marcados en la fase de liga; 3) Mayor número de goles marcados como visitante en la fase de liga; 4) Mayor número de victorias en la fase de liga; 5) Mayor número de victorias como visitante; 6) Puntos obtenidos por los rivales en la fase de liga; 7) Diferencia de goles colectiva de los rivales; 8) Goles marcados colectivamente por los rivales; 9) Menor número de puntos disciplinarios (tarjeta amarilla vale 1 punto, tarjeta roja directa o doble amarilla 3 puntos); 10) Coeficiente UEFA del club.
El Mundial de Clubes de 2025 ya mostró el uso de un sistema de desempates similar y la experiencia dejó resultados que motivaron debates entre hinchas: hubo casos en los que los empates complicaron la clasificación de equipos que soñaban con avanzar, subrayando la importancia de entender estos criterios para no perderse en la fase de grupos.
Mirando hacia adelante, la Copa del Mundo de 2026 mantiene su propia tambaleante agenda de cambios: se avanza hacia un formato con 48 selecciones y 12 zonas, y, si persiste el empate en la fase de grupos, se aplicarán los mismos criterios anteriores para decidir la clasificación, concluyendo, si es necesario, en un sorteo.
En definitiva, la nueva filosofía de desempates busca premiar el rendimiento directo frente al rival, aunque también genera dudas sobre cómo podría influir en equipos que dependen de una única batalla para abrirse paso.
En resumen, los próximos torneos traerán un paquete de reglas que podría cambiar el rumbo de algunas eliminatorias y, sobre todo, de la forma en que se entienden las fases de grupos.
Para los aficionados, esto representa no solo estadísticas, sino también estrategias: cada entrenador deberá pensar en cómo navegar los empates desde la primera jornada, sabiendo que, al final, la suerte podría quedarse fuera si no se gana el duelo directo.