La Albiceleste se prepara en Dallas para cerrar la fase de grupos ante Jordania, con la duda de Romero, avances en la rotación y la mirada puesta en consolidar el equipo tras haber sellado el pase tras vencer a Austria.
Kansas City volvió a marcar un ritmo distinto de calor cuando la Selección argentina trabajaba en la víspera del duelo ante Jordania. El equipo de Lionel Scaloni ya había dado un paso adelante al vencer a Austria y asegurar el primer puesto del grupo J, pero la atmósfera del entrenamiento tuvo un aire de rutina con la mirada puesta en la siguiente parada.
El plan no era improvisar, sino administrar minutos y confirmar la idea de rotar para llegar en buen estado a los octavos de final.\n\nUno de los temas que marcó la sesión fue la ausencia de Cristian "Cuti" Romero. El defensor no se dejó ver en la práctica y, según las primeras informaciones, fue apartado del entreno con una molestia en la rodilla derecha. El cuerpo técnico prefiere ser prudente y no anunciar exploraciones rápidas: las pruebas no llegarían, al menos, hasta el miércoles, mientras se evalúa la evolución día a día.
Romero, que ya estuvo varias semanas fuera por una distensión en el ligamento colateral medial, sabe que cualquier paso atrás podría dejarlo fuera de Jordania.
Sus declaraciones, recogidas por el staff médico, dejan claro que no se quiere perder tiempo: “Sé que en tres o cuatro días voy a estar bien de nuevo”.\n\nLa sesión dejó ver un Brasilillo de confianza en el grupo, con Scaloni marcando la pauta de una jornada para aumentar la competencia interna. Los jugadores que disfrutaron menos minutos frente a Austria realizaron trabajo de entrada en calor y ejercicios enfocados a la defensa-ataque y a la definición, buscando mantener el ritmo sin sobrecargar a los que ya habían disputado minutos.
La idea es clara: que el once titular tenga margen para descansar sin perder la idea de juego.\n\nEntre los nombres que más llaman la atención en estas horas, Julián Álvarez volvió a aparecer en el centro de la escena por unas declaraciones en las que aludía a un posible traspaso desde el Atlético de Madrid rumbo al Barcelona.
En la práctica, Scaloni se acercó a él para conversar durante unos segundos, quizá para clarificar una jugada del encuentro contra Austria que terminó en el segundo gol de Messi, o simplemente para darle confianza ante la responsabilidad que tiene como uno de los hombres más exigidos del equipo.
Por su parte, la Pulga no dejó pasar la oportunidad de trabajar su recuperación en el gimnasio y luego compartir viaje a una pista de césped sintético junto a Rodrigo De Paul; el técnico se acercó para ver el desarrollo de la sesión, y se quedó hasta que la prensa se retiró.\n\nCon todo, la decisión de enfrentar a Jordania podría pasar por un once mixto que permita rodaje a los menos habituales sin perder la identidad. En la posible alineación, la defensa podría estar formada por Dibu Martínez en la portería; Montiel, Otamendi, Senesi y Tagliafico en la parte de atrás; Palacios acompañando a Lo Celso en el doble pivote; Barco como dique creativo; Messi o Nico Paz como enlace de ataque; Julián Álvarez como punta y, detrás, Giuliano Simeone o Nico González como alternativa para equilibrar el ataque.
Este esbozo, por supuesto, está sujeto a la evolución de Romero y a cómo se repartan minutos entre los que ya sumaron minutos frente a Austria.\n\nHistóricamente, Argentina llega a este Mundial 2026 con la mochila de un triunfo reciente que cambió la narrativa: la obtención de la Copa del Mundo en Qatar 2022, bajo la dirección de Scaloni, consolidó a una generación joven que ha sabido convivir con veteranos y ha elevado el perfil de la Albiceleste con una continuidad que también se refleja en la actitud de cada sesión de entrenamiento.
En Dallas, la idea es no perder el ritmo de las últimas victorias y, a la vez, cuidar el vehículo para afrontar el tramo final de la fase de grupos y la siguiente etapa del torneo.\n\nEn definitiva, Argentina llega a un nuevo capítulo con la lección aprendida de la exigencia del calendario y de la necesidad de mantener el equilibrio entre calidad individual y juego colectivo.
El partido contra Jordania, en Dallas, se presenta como la prueba de fuego para medir cuánta profundidad puede mostrar Scaloni cuando el calendario se acelera y las miradas se vuelven hacia los cruces eliminatorios.
Precisamente, ese es el objetivo: llegar con el equipo lo más completo posible para defender la corona y dejar claro que, pese a las rotaciones, la idea de juego no se desvirtúa.