Argelia venció 1-0 a la RDC en Rabat con un gol de Adil Boulbina en el minuto 119 y ofreció un tributo solemne a Patrice Lumumba, figura histórica de la independencia congoleña.
En Rabat, la Copa Africana de Naciones 2025 ofreció un cierre memorable: Argelia derrotó 1-0 a la República Democrática del Congo (RDC) gracias a un gol de Adil Boulbina en el minuto 119, con lo que las Águilas Verdes sellaron su pase a los cuartos de final.
El tanto surgió tras una acción elaborada por la franja final del encuentro, cuando el balón circuló por el borde del área y encontró la pierna derecha de Boulbina para batir al guardameta congoleño, desatando la euforia de la afición presente en el estadio Moulay El Hassan y dejando a la RDC a la espera de su oportunidad en la prórroga.
La imagen que quedará grabada en la memoria no fue la celebración del gol, sino la figura de un hincha congoleño, Michel Nkuka Mboladinga, que durante todo el partido permaneció inmóvil con el brazo derecho alzado, como una estatua viviente.
A falta de segundos para el pitido final, cuando parecía decidido el marcador, el gesto se quebró: el brazo se bajó, las manos se llevaron al rostro y el llanto afloró con una mezcla de emoción y dolor.
Tras el silbato, los jugadores congoleños se acercaron a la tribuna, señalaron y aplaudieron el homenaje, un reconocimiento colectivo a un símbolo que representa la resistencia y el orgullo de un país en una noche dolorosa.
El gol de Boulbina desató celebraciones en la grada y, al mismo tiempo, dejó en segundo plano cualquier otro detalle: la sala de prensa registró alertas por celebraciones desmedidas por parte de algunos integrantes de la delegación argelina, un recordatorio de la intensidad que envuelven estos duelos en la CAN.
Con este resultado, Argelia enfrentará a Nigeria en Marrakech el próximo sábado, en un choque que promete ser otro pulso de alto voltaje entre dos selecciones con historia reciente en la competición.
En tanto, la RDC deberá mirar hacia el repechaje intercontinental para el Mundial 2026, cuyo camino pasa por un duelo de repesca programado para marzo en México.
Desde el punto de vista histórico, Patrice Lumumba fue una figura decisiva en la lucha por la independencia de la RDC y, tras su asesinato en 1961, se convirtió en un símbolo de la soberanía y la dignidad africana.
Su memoria ha trascendido la política para convertirse en un emblema de identidad para muchos congolés y simpatizantes, que ven en su legado un llamado a la resistencia frente a la opresión.
En el contexto de la CAN disputada en Marruecos, la presencia de ese homenaje añade una capa de significado para una nación que, pese al golpe del día, mantiene intactas sus aspiraciones y su voluntad de competir al más alto nivel.
Además de la tensión deportiva, el encuentro dejó una ventana histórica sobre el impacto del fútbol africano en la memoria colectiva. La competición, que reúne a 24 selecciones, ha servido para que jugadores emergentes ganen reconocimiento y para que rivales de gran tradición encuentren en Rabat y otras ciudades del país un escenario de alto nivel para medirse.
A nivel de selección, este choque demuestra que el camino hacia las fases finales exige constancia, táctica refinada y una capacidad de reacción en momentos críticos, como el que ofreció este duelo entre Argelia y RDC.
Para Congo, la eliminación no marca el final de su recorrido: el equipo intentará convertir el contratiempo en aprendizaje y volver a mostrar su propuesta futbolística en el proceso de clasificación para el próximo ciclo continental y en el intento de lograr un cupo en el Mundial a través de los mecanismos de repechaje que todavía se abren ante ellos y ante el calendario de 2026.
En suma, fue una noche de emociones, de memoria y de futuro para dos Naciónes que viven el fútbol como una mezcla de orgullo, historia y esperanza.