En España, Boca Juniors se impuso 4-0 a Inter Miami en el Mundial Sub 12, acercándose a los cuartos de final. Este artículo repasa los goles, el papel de la joven promesa Román Fioretto y la historia de su padre, Nahuel Fioretto, junto al clavero vínculo con Riquelme.
En la jornada del Mundial de Clubes Sub 12 que se disputa en España, Boca Juniors volvió a dar la cara en una competición donde la cantera apunta a ser la gran protagonista de los próximos años.
El equipo juvenil de La Ribera se lució con un contundente 4-0 frente a Inter Miami, un resultado que llega en medio de una racha de altibajos tras las derrotas sufridas ayer ante Flamengo y Palmeiras.
Con este triunfo, Boca se coloca con buenas opciones dentro de su grupo, que también contempla a River y otras dos posibilidades por clasificar a cuartos.
El choque dejó varios nombres destacados. Mateo Nicolás Parera fue la gran figura del ataque, consiguiendo un doblete que abrió y cerró la cuenta con dos jugadas decisivas. Tobías Joaquín Flores Pinto sumó otro gol y Román Fioretto, capitán de la generación 2014 de Boca, convirtió un penal para completar la goleada.
Más allá del marcador, Fioretto fue determinante en la escena de juego, ya que además de su tanto ejecutó dos asistencias que desarmaron al portero y a la defensa contraria.
En estas edades, los detalles hacen la diferencia y, a juzgar por lo mostrado, Boca tiene a varios jugadores que pueden marcar la diferencia en el futuro inmediato.
Una curiosidad que acompaña al partido es la procedencia del propio Fioretto. Román es hijo de Nahuel Fioretto, un exjugador que dejó huellas en el mundo Boca. El Tano debutó en Boca en 2001 durante la era de Carlos Bianchi, tras pasar por las inferiores del club, pero su tiempo en el primer equipo fue breve y no disputó minutos oficiales en esa campaña ganadora.
Sin embargo, formó parte de un plantel repleto de referencias como Riquelme, Palermo, Battaglia, Oscar Córdoba y Bermúdez, y luego siguió su carrera en diversos clubes de Argentina y del extranjero, entre Chile, Venezuela, Bolivia y Alemania.
La trayectoria de Nahuel Fioretto es de esas historias que se vuelven parte del folclore del club. Tras colgar las botas en 2018, se desempeñó como secretario técnico en Independiente y, en la actualidad, ocupa un cargo en las inferiores de Boca.
Su experiencia, combinada con la cercanía de Riquelme y otros ídolos, ha dado a la familia Fioretto un lugar especial dentro del mundo Boca. De hecho, el vínculo entre Nahuel y Riquelme es tan estrecho que el propio exjugador ha contado anécdotas sobre la relación, como la influencia que el mundo del fútbol le dio a su hijo en la decisión de nombrarlo Román, en honor al icono y actual presidente del club.
Respecto al futuro inmediato del Mundial Sub 12, Boca tiene este viernes un nuevo compromiso: se medirá contra River, en lo que promete ser un superclásico juvenil con todos los ingredientes de una gran rivalidad.
El encuentro está programado para las 14:00, hora de Argentina, y servirá para definir, en buena medida, la evolución de ambos equipos en el grupo y sus opciones de avanzar a los cuartos de final.
El torneo, más allá de ser una competición entre jóvenes, funciona como una vitrina de talentos que podrían ocupar, en un plazo no tan lejano, las filas de los clubes grandes o incluso de la selección juvenil de Argentina.
En definitiva, la victoria de Boca ante Inter Miami no solo suma puntos; demuestra que la cantera Xeneize está en una buena línea de cara a la próxima generación.
Parera, Flores Pinto y Fioretto —con su capitán y sus asistencias— ofrecen una muestra de que este Boca Sub 12 también sabe gestionar momentos cruciales y aprovechar las oportunidades para acercarse a la soñada fase de cuartos.
Y, mientras tanto, la historia familiar Fioretto añade un toque humano y de legado al relato del día, recordándonos que el fútbol de formación está lleno de historias que pueden trascender generaciones.