Antes del choque, Boca llega con una racha de 12 partidos sin perder y River con 9; el historial entre ambos equipos se escribe desde 1913, con Boca llevando la delantera en victorias globales y un derbi que trasciende al fútbol.
Se viene una nueva edición del Superclásico del fútbol argentino, la 266ª de la historia, y la gente ya empieza a palpitarlo. Boca Juniors llega con una ligera ventaja sobre River Plate, y la sensación es de un duelo que, más allá de los resultados, se ha convertido en una institución para los aficionados y para la identidad del país.
En la previa suelen aparecer los condimentos habituales: jóvenes arqueros debutantes, la presión de una hinchada que siempre está al pie del cañón y una buena racha para los dos equipos.
En este momento, Boca acumula 12 partidos sin perder y River, 9; son números que invitan a la cautela, porque la historia de este cruce no perdona errores y cada partido se escribe con letras grandes.
Las estadísticas, además, muestran una pequeña ventaja global para Boca: cinco enfrentamientos más ganados a su favor respecto a River si se cuentan todas las competiciones.
Si solo se atiende a la Primera División, esa superioridad desciende a seis, pero la rivalidad no se mide solo con números: se palpita en cada rincón de Argentina y, para muchos, también en España y otros países donde el fútbol sudamericano tiene seguidores fieles.
El historial se remonta a más de un siglo. El primer encuentro oficial entre Boca y River se disputó tras el ascenso de Boca a la máxima categoría, en 1913, el 24 de agosto, en la cancha de Racing, donde el local fue Boca, pero River, en ese momento vistiendo una camiseta tricolor (roja, negra y blanca), terminó llevándose la victoria por 2-1.
A partir de ahí, la historia se fue escribiendo página tras página: hoy son 265 los partidos disputados en total, con 93 victorias de Boca (341 goles), 88 de River (323) y 84 empates.
El último choque celebrado, por el momento, lo ganó Boca por 2-0 el 9 de noviembre pasado en La Bombonera, mientras que el anterior, el 27 de abril en el Monumental, fue triunfo de River por 2-1.
Si miramos solo la Primera División, la historia cambia ligeramente: 217 encuentros, con 79 victorias de Boca (294 goles), 73 de River (277) y 65 empates.
Pero la batalla no termina ahí: se han disputado 16 copas nacionales (River ha levantado 5 veces frente a 3 de Boca) y 32 competiciones internacionales (Boca lidera 11 a 10).
Estas cifras, sin duda, agregan capas de emoción y de contexto a cada partido, incluso para quien no siga cada jornada con las mismas ganas.
En el choque de este inicio de año, River es local y recibe a su eterno rival en el estadio Monumental en 126 oportunidades: 51 triunfos para River, 33 derrotas para River (los goles de Boca suman 145) y 42 empates.
De esos 126 encuentros, 107 se disputaron en el Monumental —inaugurado el 26 de mayo de 1938—, con 43 victorias locales, 29 visitas y 35 empates. Curiosamente, hubo un partido disputado en el Monumental porque la Bombonera estaba clausurada: fue en el Metropolitano de 1984, el 24 de junio, y terminó 1-1, con goles de Ariel Krasouski e Iván Stafuza en contra.
Entre datos que ayudan a entender el contexto del siglo XXI, cabe mencionar también que el Superclásico no solo se disputa en Argentina; el gran derbi sudamericano ha trascendido a escenarios neutrales cuando las circunstancias así lo requieren, y su influencia se ha visto reflejada en la cultura popular, en las ventas de camisetas, y en una cobertura mediática que parece no agotarse nunca.
Aún así, lo que mantiene viva la llama es la pureza del choque, la intensidad de cada balón dividido y la emoción de ver a dos clubes con una identidad tan marcada y una afición que, generación tras generación, acompaña al equipo a cada viaje.
En definitiva, la edición 266 promete ser un capítulo más de una historia que continúa escribiéndose cada vez que Boca y River se cruzan en un campo de juego y, para el espectador, cada partido es una ocasión para revivir recuerdos y crear otros nuevos.
Dato adicional para contextualizar, no recogido en la crónica base: el estadio de Boca Juniors, la Bombonera, famoso por su atmósfera única, fue inaugurado en 1940 y se ha convertido en un templo de la pasión para la hinchada azul y oro.
Por su parte, el Monumental, casa de River Plate, abrió sus puertas en 1938, y a lo largo de su historia ha sido escenario de innumerables capítulos gloriosos del fútbol argentino.
Entre las curiosidades de este clásico, también está la histórica final de la Libertadores 2018, disputada en Madrid, donde River Plate derrotó 3-1 a Boca Juniors en una cita antológica que dejó huella en la memoria de todos los aficionados.
Este tipo de episodios ayuda a entender por qué cada superclásico genera expectación mundial y se estudia en cursos de periodismo deportivo como un ejemplo de rivalidad, narrativa y emoción deportiva.