River Plate sufre otra caída y mantiene una crisis deportiva. Gallardo no habló en la conferencia y el equipo enfrenta un choque clave ante Banfield. Análisis de la derrota frente a Vélez y el momento actual del club.
La expresión en el rostro de Marcelo Gallardo lo decía todo: River Plate volvió a caer y la sensación de crisis estructural no afloja. El equipo cayó ante Vélez y, otra vez, la película se repite: errores colectivos, poca claridad en la salida y un plan de juego que no logra sostenerse durante los 90 minutos.
En la segunda mitad, River intentó reaccionar y hasta convirtió a Álvaro Montero en una de las grandes figuras del partido, pero ese esfuerzo no alcanzó para revertir el marcador ni para escapar de la mala racha.\nLos números, además, resultan alarmantes: en los últimos 20 encuentros, River ganó apenas cinco. Si se analiza lo ocurrido en la Liga Profesional, la estadística se agrava: diez derrotas en quince duelos disputados. El peso de esos resultados condiciona cada análisis y explica por qué el líder técnico no salió a dar la habitual reflexión en rueda de prensa. Y es que Gallardo no compareció ante los medios: vestido con traje negro y camisa blanca, decidió no afrontar preguntas y dejó que la prensa trabajara sin su presencia.
El silencio, dicen, puede ser elocuente, y en este caso parecía una señal de prudencia para no agravar el malestar entre la hinchada.\nEn la zona mixta, ni jugadores ni cuerpo técnico se acercaron a atender a las consultas. Mientras la expectativa crece, en las redes sociales los seguidores manifestaron su descontento y piden respuestas inmediatas. El momento genera una atmósfera de inquietud que se traduce en la mencionada prudencia de cara al siguiente compromiso.\nEl jueves, River enfrentará a Banfield en el Monumental; un encuentro con doble filo porque el Taladro también llega con altibajos: dos victorias, un empate y una derrota en su última gira, y encima pelea por no perder la categoría de forma prematura.
Banfield dejó atrás un 3-0 frente a Newell’s y no llega vencido a Núñez, pero River deberá demostrar carácter para revertir el rumbo.\nEl parte médico dejó a tres jugadores fuera de combate, al menos por tiempo limitado: Armani volvió a las prácticas y, tras un periodo de adaptación, parecía para regresar a la titularidad; Kendry Páez tuvo su estreno con el equipo pero terminó lesionado antes de completar el primer tiempo; Quintero, el único capaz de generar ideas que se echa de menos en un equipo sin claridad, no logró completar la primera mitad de juego.\nMás allá de los nombres, el contexto ayuda a entender esta etapa. River Plate conserva a nivel histórico uno de los clubes con mayor palmarés y una exigencia permanente de títulos; la entidad sabe que los ciclos de este tipo pueden formar parte de un proceso, pero la hinchada espera señales claras de recuperación, no promesas a mediano plazo.
Marcelo Gallardo, ganador de múltiples torneos y de una etapa exitosa, ha dejado una huella imborrable en el club, y la actual curva descendente deja a todos atentos a su posibilidad de reencauzar el camino.\nCon todo, el equipo se dispone a una semana decisiva: dos compromisos que pueden definir el ánimo con el que se encarrile la campaña. River necesita victorias, equilibrio y una reacción que salga desde el interior del vestuario, sin depender únicamente de un puñado de gestos individuales.
Y mientras tanto, la afición sigue mirando hacia el banco de suplentes esperando una señal que transforme la ansiedad en una remontada.