River Plate comunicó su decisión de no participar de las reuniones del Comité Ejecutivo de la AFA hasta que se corrijan los mecanismos de trabajo, un movimiento que podría desembocar en una salida temporal o indefinida si persisten los obstáculos institucionales.
La determinación tomada por River Plate respecto a su participación en el Comité Ejecutivo de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se presentó ante la opinión pública como una medida transitoria, pero podría derivar en una salida por tiempo indefinido si el club conducido por Stefano Di Carlo pierde la vicepresidencia en la estructura de Viamonte.
La gestión de la AFA, bajo la conducción de Claudio Tapia, ha sido descrita desde sus inicios como un tablero con tres instituciones clave, cada una con matices y posiciones opuestas: River, Talleres y Estudiantes.
Tras consolidarse un periodo de relativa tregua entre algunos actores, la realidad interna se reconfiguró en 2025, con Estudiantes asomándose como un nuevo punto de fricción y River asumiendo en 2026 un rol de liderazgo en la disidencia que aún no halló respuestas claras por parte del tesorero, Pablo Toviggino, quien ha respondido a los cuestionamientos desde el marco virtual cuando las divergencias traspasan las fronteras de lo estrictamente interno.
Diversas fuentes consultadas por Clarín señalan que no está claro si River envió por escrito algún documento formal, renuncia o el propio comunicado difundido en redes sociales en el que aludió a la falta de "procedimientos claros y previsibles" por parte del Comité Ejecutivo.
Por ello, el club ha decidido, por ahora, no participar de las reuniones de dicho órgano. Aunque el comunicado expresa esa postura, la autoridad para determinar un regreso no recae exclusivamente en River; el estatuto impone límites y normas específicas sobre vacancias, especialmente cuando un miembro no asiste a cinco sesiones consecutivas en 12 meses o a doce reuniones en un periodo anual.
Estas reglas son relevantes para entender hasta dónde podría extenderse una ausencia.
Ante la consulta de la afición y de la prensa, River reiteró que su vínculo con la AFA se mantendrá en el marco institucional, pero dejó claro que, mientras no se repiensen los mecanismos de toma de decisiones, no participará de las reuniones del Comité Ejecutivo.
Desde 2013, River Plate ha mantenido una relación institucional con la AFA que ha atravesado momentos de cohesión y de tensión, reflejando las tensiones más amplias que han marcado la dirigencia del fútbol argentino en la última década.
En la práctica, las sesiones del Comité Executive solían celebrarse con cierta regularidad en el edificio de Viamonte, aunque en años recientes la dinámica ha cambiado y las decisiones más relevantes se votan en encuentros más esporádicos, a menudo en las oficinas de Ezeiza.
El comité está conformado por una mesa directiva encabezada por Tapia, con la participación de Toviggino, Malaspina y Lorenzo, entre otros, y cada decisión de peso suele pasar por ese filtro formando un mosaico de consensos y disputas.
La última reunión formal, celebrada a principios de mes, se dio en un contexto de aprobación unánime de las decisiones adoptadas por la mesa directiva.
No obstante, no ha habido una convocatoria formal para una nueva sesión, y la posibilidad de reunir a las partes podría verse condicionada por un paro convocado por la AFA; aún así, la planificación previa contempla, si la situación lo permite, mantener una frecuencia semanal de encuentros, como en épocas anteriores.
En este marco, River podría proponer la designación de un reemplazo para ocupar la vacante que podría abrirse en caso de su ausencia, aunque tal movimiento no tendría respaldo unánime según la voluntad expresada en el comunicado oficial del club.
Entre los escenarios analizados por analistas y actores del fútbol argentino, surge la posibilidad de que Racing Club tome un papel más visible si la vacante quedara sin cubrir.
Diego Milito, presidente de Racing y primer vocal titular, aparece como un nombre que podría cobrar relevancia en ese reparto de papeletas. La estructura de la AFA contempla seis vicepresidencias, cuatro para clubes de Primera, una para la B Nacional y otra para el Fútbol Federal, una distribución que condiciona las maniobras políticas y las posibles reacomodaciones cuando un club se retira o retoma su actividad en el órgano.
Si River se mantiene fuera de las sesiones, la posibilidad de recuperar la vicepresidencia dependerá de los acuerdos políticos y de la valoración general de los estatutos.
Aunque no está descartada la posibilidad de un retorno, nada garantiza que River pueda recuperar la misma posición que ocupa hoy, y mucho dependerá de la dinámica de alianzas que se produzcan en el corto plazo.
Respecto a sanciones o medidas disciplinarias, los antecedentes de desobediencia pueden activar herramientas previstas por el Tribunal de Disciplina, que podrían ir desde amonestaciones hasta suspensiones o multas; casos previos han servido de guía para entender el alcance de lo que podría ocurrir ante una continuidad de esa actitud, como ocurrió en otros clubes con episodios de disputas internas y conflictos de lealtad y deportividad.
Por ahora, River mantiene una postura de prudencia y de defensa de sus principios institucionales, esperando una revisión de los procedimientos y de la gobernanza de la AFA.
La resolución final sobre su participación, y si la ausencia se transformaría en una decisión definitiva, dependerá de la evolución de los próximos encuentros y de la capacidad de las partes para encauzar una agenda que permita avanzar sin confrontaciones innecesarias.
En la esfera deportiva, la situación se vigila con atención por parte de jugadores, directivos y aficionados, que buscan claridad sobre el papel de cada institución en la conducción del fútbol argentino.
Nota sobre precios: no se reportaron montos en euros en la información original, por lo que no se incluyen cifras de valor monetario en esteishi desarrollo.