Crónica de la histórica consagración de Platense en el Apertura 2025, y del emotivo homenaje a Haydeé, conocida como la abuela Calamar, que acompaña al club desde hace décadas.
La conquista del Torneo Apertura 2025 para Platense no fue una victoria más en la historia del fútbol argentino, sino el inicio de una nueva era para un club con más de un siglo de vida.
En su 120 aniversario, Platense logró una estrella que hasta ahora parecía inalcanzable para un equipo con una trayectoria de altibajos, pero con una identidad que se mantiene intacta.
El título se logró tras una campaña de alto rendimiento, con momentos de solidez defensiva, juego colectivo y una confianza que fue creciendo a medida que avanzaba la temporada.
Los hinchas y socios celebraron con una mezcla de alegría contenida y emoción contenida, sabiendo que estaban frente a un hito que quedaría grabado para siempre en la memoria del club y de la ciudad de Vicente López.
El recorrido hacia la consagración estuvo lleno de eliminaciones complicadas y rivales de peso. Platense dejó en el camino a rivales de la talla de Racing, River, San Lorenzo y Huracán, y llegó a la final disputada en Santiago del Estero con la determinación de sellar una historia que parecía escrita solo para otros clubes grandes.
El encuentro decisivo mostró al equipo de enfrente como un rival digno, pero Platense demostró una madurez notable y una unión de grupo que se convirtió en la clave para levantar el trofeo después del pitido final.
La victoria se transformó en una celebración que trascendió el campo de juego y se extendió a la ciudad, a las casas, a las redes y a los barrios donde la gente acompaña con fervor a su equipo.
Entre las historias que acompañaron la coronación, sobresalió la figura de Haydeé, conocida por todos como la abuela Calamar. A sus 98 años, su vida estuvo entrelazada con la historia del club y su presencia se convirtió en un símbolo afectivo para la afición. Su nieto, Sebastián Labandeira, había grabado un momento inolvidable cuando le mostró un diario que decía que Platense era campeón: la imagen de la portada, con el capitán Nacho Vázquez alzando la copa, hizo que Haydeé sonriera y besara la foto con una ternura que recorrió las redes.
Ese video se volvió viral y elevó la emoción de la gente, que recibió la noticia con orgullo y agradecimiento hacia una mujer que había vivido cada década junto al club.
La emoción continuó cuando Guido Mainero, autor del gol del triunfo, dejó la copa sobre la mesa junto a los diarios que su nieto llevó a la casa de Haydeé para explicarle la hazaña.
En ese instante, se selló una imagen de familia y club que representa el espíritu de Platense: la victoria no es solo de los jugadores sino de una comunidad que acompaña, acompaña y celebra junta a su gente.
A partir de ese momento, el club compartió mensajes de reconocimiento y gratitud hacia Haydeé y su papel como socia emblemática, destacando que el triunfo pertenece a cada persona que apoya al equipo desde las tribunas y desde las diferentes estructuras del barrio.
El legado de este logro va más allá de la celebración deportiva. En junio del año anterior, el clip de Haydeé con la copa dio la vuelta al mundo, convirtiéndose en un símbolo de la conexión entre una comunidad y su plantilla.
Este año, la noticia de su fallecimiento llegó como una pausa triste en medio de la memoria festiva, recordando que el tiempo también deja huellas en quienes acompañan al club a lo largo de décadas.
Las comunicaciones oficiales del club expresaron su dolor y al mismo tiempo su gratitud por haber sido parte de una historia compartida que no se reduce a los minutos de un partido.
En síntesis, el Apertura 2025 no solo coronó a Platense como campeón por primera vez, sino que consolidó una narrativa de identidad y pertenencia.
Es la historia de un club que aprendió a ganar sin perder su esencia, de una hinchada que vibra en cada encuentro y de una abuela que, a través de la emoción y la memoria, simboliza la unión entre generaciones.
La celebración quedó grabada en la memoria colectiva y promete ser un faro para las próximas décadas, recordando que el verdadero triunfo consiste en mantener vivo el legado de Platense en cada paso que dé la historia del fútbol.