Una jornada con pocas emociones en Córdoba se transformó en un duelo cargado de decisiones del VAR y dos jugadas clave: un gol anulado por offside y un penal sobre la hora que dio la ventaja a River.
En la historia reciente del Antonio Candini de Río Cuarto, la tarde parecía tranquila, pero en apenas cinco minutos todo se desató. Un gol de Estudiantes de Río Cuarto fue anulado y, poco después, desde el VAR llegaron dos avisos que cambiaron el curso del partido. La jugada de más impacto llegó tras un centro desde la derecha y un desvío que terminó en la definición de Tomás González: el delantero celebró, pero el árbitro Nazareno Arasa ya había sido alertado por el VAR y terminó invalidando el tanto por fuera de juego, al entender que el balón había rozado una posición adelantada en el momento del desvío.
La revisión estuvo a cargo de Salomé Di Iorio y Lucas Germanotta, quienes llamaron al árbitro principal para confirmar la decisión.
Enseguida se vivió otra escena decisiva. Driussi peleó una pelota en la línea de fondo y Facundo Cobos recibió un pisotón que el árbitro consideró merecedor de revisión. El VAR volvió a entrar en acción y, tras revisar la jugada, Arasa cobró un penal. Gonzalo Montiel se hizo cargo de la ejecución y, con un golpe firme, convirtió para darle la ventaja a River en un partido que, de entrada, se anunciaba como complicado para el campeón mundial.
River se ponía 1-0 y la grada estalló, consciente de que el compromiso podría volcarse a favor del visitante tras un inicio áspero para su rival.
No faltó la emoción para Estudiantes, que en la siguiente acción dejó mostrarse a Rosané con un remate que prometía el empate. El delantero cordobés conectó un tiro de gran potencia que exigió al portero rival, pero el golazo no terminó de subir al marcador, quedando en un intento que mantuvo el 1-0 a favor de River por el momento.
Sin embargo, la tarde no terminó ahí. En la primera mitad, Arasa había comenzado a jugar con la línea de interpretación de la ley: en una jugada de Montiel, la defensa Valenti dejó la pelota pasar y, al querer evitar un balón que cruzó el área, el defensor cordobés terminó tocando la pelota con la mano dentro del área.
Aunque la señal inicial parecía un penalty a favor de River, la jugada fue discutida por el VAR, que llamó de nuevo al árbitro para revisar. Finalmente, Arasa señaló una falta en las proximidades del borde del área, amonestó al defensor y dejó sin pena máxima la acción que podría haber cambiado el trámite del primer tiempo.
Así, en un tramo que combinó fútbol ágil, interrupciones por revisión y decisiones que encendieron el debate, River se llevó la primera parte con una ventaja mínima.
Todo lo que vino después dejó en evidencia dos cosas: la relevancia de las revisiones del VAR para el fútbol moderno y la capacidad de Estudiantes de Río Cuarto para competir de igual a igual ante equipos grandes, especialmente en escenarios tan complicados como el del Candini.
Históricamente, River Plate es uno de los clubes más exitosos del país, con una trayectoria copiosa en torneos nacionales e internacionales, mientras que Estudiantes de Río Cuarto, un club de Córdoba que ha aprendido a pelear en la élite del fútbol argentino, ha ido ganando experiencia en cada temporada en la Primera División.
El choque de hoy, más allá de las cifras, dejó claro que las decisiones arbitrales y las revisiones del VAR pueden marcar el curso de un partido, incluso cuando el marcador parece ya definido.
De cara a las próximas jornadas, la expectativa está en cómo ambos equipos ajustarán sus estrategias ante un calendario que exige constancia y manejo de las interrupciones tecnológicas.
River intentará mantener la productividad de su juego asociativo para justificar su estatus en la liga, mientras Estudiantes buscará aprovechar cada espacio para generar sorpresa y sumar puntos que les permitan consolidar su paso en el torneo.
En definitiva, una tarde de Córdoba que dejó claro que, en el fútbol moderno, cada decisión puede cambiar el destino de un partido.