Coudet asume en River Plate con una propuesta centrada en la posesión, el juego ofensivo y un tono de carácter para afrontar la transición tras la salida de Gallardo.
Eduardo Coudet está a pocas horas de cumplir un sueño que cultivó desde que inició su carrera como entrenador hace más de una década. Este jueves, a las 21:30, se sentará por primera vez en el banco de River para un partido oficial. Su vínculo con el club se cristalizó la semana pasada con la firma de un contrato hasta diciembre de 2027, la presentación en sociedad y la confirmación de su cargo para dirigir los entrenamientos en el RiverCamp de Ezeiza.
La pausa de la última fecha, decretada para garantizar una semana completa de trabajo, le cayó como una oportunidad de oro para conocer a fondo a los jugadores, entender las dinámicas del vestuario y empezar a implementar su mensaje y su método de trabajo.
Desde el primer día de entrenamiento, no ha existido jornada libre; el plan es mantener un ritmo intenso hasta el choque contra Huracán y la visita a Sarmiento, escenarios del estreno del Chacho en el Monumental.
Coudet propone un estilo de juego que suele priorizar el protagonismo: equipos que quieren dominar la pelota, construir juego desde la salida y lanzar ataques directos cuando se presenta la ocasión.
Estas ideas encuentran eco en la historia de River, un club que busca continuidad y carácter, especialmente tras la salida de Marcelo Gallardo, el técnico más ganador de la historia reciente del club, aunque su segundo ciclo dejó debates sobre el estilo y los resultados.
Más allá de la idea general, también se analizan los rivales de forma meticulosa. Carlos Miguel Fernández, videoanalista cercano al Chacho desde 2017, forma parte del staff y ha explicado cómo se prepara la semana previa a cada partido: se estudian patrones de ataque y defensa del rival, movimientos repetitivos y las situaciones de pelota parada.
El objetivo es identificar falencias y definir, con precisión, dónde atacar al rival y cómo reforzar las fortalezas del propio River.
En el cuerpo técnico también figura Damián Musto como ayudante; en 2018 estuvo cerca de vestirse con la camiseta de River y ahora tendrá la oportunidad de hacerlo desde la banda contraria.
Su experiencia en Central y Racing aporta una visión de juego que podría cuadrar con los planes de Coudet en Núñez.
Durante los días previos, los entrenamientos se centraron en la condición física, la posesión en espacios reducidos y la velocidad de ejecución.
Enzo Francescoli, consultado por ESPN, indicó que el vestuario había mostrado señales de cansancio, pero afirmó que el Chacho puede reenergizar al equipo y devolvérselo a la lucha por los puestos de arriba.
Se espera que el equipo llegue en buenas condiciones al debut ante Huracán y a la siguiente salida a Sarmiento.
A falta de definir la delantera, el entrenador evalúa varias variantes para el estreno: se mencionan nombres como Quintero, Galoppo y Páez como opciones de creación o ataque, mientras que en la defensa podría contar con Germán Pezzella como referente, y los laterales podrían ser Gonzalo Montiel y Marcos Acuña; en el arco, Santiago Beltrán podría mantenerse si Armani continúa con su recuperación.
Con el mediocampo formado por Fausto Vera y Aníbal Moreno, y la presencia de Tomás Galván, la primera alineación de River podría sufrir ajustes de último momento en función del estado físico de los jugadores.