En una noche de buena confianza para Boca, el equipo de Claudio Ubeda se llevó los tres puntos ante Newell's Old Boys gracias a una apertura de Lautaro Blanco tras asistencia de Exequiel Zeballos y a un tanto de Leandro Paredes desde el punto penal. Ascacibar debutó en el equipo y la formación 4-3-3 mostró destellos de claridad en el ataque, mientras Newell's luchó, pero no logró traducir su esfuerzo en goles.

La Bombonera volvió a vibrar con una noche que dejó mensajes alentadores para Boca y una sensación de progreso en un equipo que todavía está en proceso de formación.

En un partido que tuvo ritmo, Boca se hizo del control desde temprano, buscando espacios y apostando por la movilidad de sus intérpretes para abrir la defensa contraria.

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La primera emoción llegó cuando Zeballos encendió la acción por la banda derecha, aceleró, desbordó y permitió que Lautaro Blanco finalizara con un potente zurdazo que se coló entre las piernas de Gabriel Arias para marcar el 1-0.

Fue una jugada que sintetizó el plan del técnico, con un Boca dispuesto a hacer daño por los costados y a aprovechar los desmarques del joven extremo santiagueño, que se convirtió en el principal motor del primer periodo.

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Newell's mostró una cara combativa, sin retroceder pese a la desventaja. Intentó sostener la presión y buscar situaciones de peligro, pero se encontró frente a un bloque defensivo que trabajó con solidez y un arquero como presencia constante.

El partido se jugó en un registro de manejo equilibrado, con Boca intentando acelerar al momento justo y los canallas tratando de contener la salida rival y buscar conexiones entre Mediocampo y Delanteros.

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En el inicio de la segunda mitad, Boca dio entrada a Ángel Romero para darle más peso al frente de ataque, y la jugada clave llegó poco después: una falta dentro del área sobre el Mellizo generó el cobro de un penal, que terminó convirtiéndose por Leandro Paredes.

Adrián Franklin, el árbitro de la contienda, confirmó la acción pese a que las imágenes no dejaron del todo claro si la infracción fue dentro o fuera del área; lo cierto es que el contacto se castigó y el 2-0 dejó a Boca con una ventaja más amplia para administrar el encuentro.

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Con el marcador a favor, Boca reforzó la delantera con la entrada de Michael Hoyos, Franco García y Juan Ignacio Ramírez para dinamizar el juego ofensivo y buscar un tercer gol, manteniendo la idea de presionar alto y salir rápido ante posibles errores del rival.

En defensa, el bloque mostró seguridad ante las aproximaciones de Newell's, que intentó mover peça por pieza su ataque, pero encontró a un arquero rival sólido y a un conjunto que supo aprovechar los momentos de mayor claridad para cerrar el triunfo.

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El encuentro dejó varias conclusiones para Boca. Primero, la asociación Zeballos-Blanco funciona como una de las llaves más claras del equipo, con el extremo puliendo cada vez más la definición y el lateral aportando precisión desde la frontal del área.

Segundo, Ascacibar, a pesar de haber ingresado como recién llegado, mostró criterio para asociarse con la gente de ataque y aportar llegada al tramo final del campo, aunque aún necesita continuidad para mostrarse plenamente.

Tercera, el sistema 4-3-3 continúa siendo la carta favorita del técnico para explotar las bandas y generar desequilibrio, algo que quedó probado con la presencia de Romero, Hoyos y Ramírez como opciones variables.

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Newell's, por su parte, debe corregir la frontalidad de su ataque y buscar más variantes para sostener la presión en los minutos críticos. Aun así, dejó señales de que puede incomodar a rivales de mayor envergadura si logra hilvanar una mejor lectura del juego que propone Boca. En resumen, fue una noche de aprendizaje y de consolidación para Boca, que ahora mira hacia próximos compromisos con la expectativa de seguir creciendo dentro de un torneo muy parejo en el que cada detalle suma.

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