Tras la pausa impuesta por la AFA, Boca aprovecha para reforzar su once con Aranda y Bareiro, y observa la evolución de Cavani y Velasco. Úbeda confía en sumar ante San Lorenzo mientras ajusta detalles tácticos y recupera jugadores.
El parón del fútbol argentino, decretado por la AFA en medio de denuncias de corrupción contra las autoridades, dejó a Boca con una ventana de oportunidad.
El descanso sirvió para afinar la máquina y, tras derrotar 3-0 a Lanús en la Fortaleza, el equipo parece inclinar la balanza a su favor. La afición celebra, pero sabe que la ilusión debe sostenerse con rendimiento sostenido y sin confiarse por resultados aislados.
El entrenador Úbeda explicó que el equipo entregó un rendimiento sobresaliente y que los jugadores respondieron ante la adversidad, incluso cuando jugaron de visitante, reforzando la idea de que el grupo se mantiene en una línea alta de exigencia.
La referencia deportiva tenía que ver con el Superclásico del año anterior, cuando Boca venció 2-0 a River en la Bombonera, un hito que marcó un punto de inflexión en una temporada de altibajos.
En ese periodo, Boca parecía tener ritmo para pelear el torneo pese a las irregularidades que rodearon a otros equipos.
Paralelamente, en la vereda de enfrente, Fernando Gago dirigía a Lanús y atravesó una racha de ocho triunfos en cadena en la liga y en la Libertadores que no se veía desde 2008.
Tras aquella serie de victorias, la derrota ante River en el Monumental dejó a Boca sin permitir que la estadística lo sedujera. Úbeda no se detuvo en los números del ayer; su foco está en lo que viene para enfrentar el clásico frente a San Lorenzo y con la intención de repetir la alineación que funcionó ante Lanús.
Hubo dos cambios clave que mejoraron la dinámica. Ingresaron Tomás Aranda y Adam Bareiro, cuyo impacto fue determinante. Bareiro, de 18 años, mostró descaro y claridad para avanzar, conectando con Milton Delgado y Leandro Paredes en el mediocampo, mientras el capitán dio un paso más atrás para permitir que el joven delantero se insertara más arriba.
Con Santiago Ascacibar en labores de ida y vuelta, el mediocampo funcionó de forma más fluida.
Bareiro llegó hace dos semanas y ya se ganó la confianza del cuerpo técnico, a pesar de las lesiones de Milton Giménez y Edinson Cavani. Boca necesitaba un nueve capaz de sostener el juego físico, pivotar en el área y buscar presencia en la definición. Merentiel parece adaptarse bien al paraguayo y aprovecha cada espacio para liberar al delantero de referencia y moverse con libertad.
En este contexto, Boca planea alinear a Marchesín en la portería; Weigandt, Di Lollo, Costa y Blanco en defensa; Ascacibar, Paredes y Giménez en el medio; Aranda, Merentiel y Bareiro en la delantera.
Eso sí, no estarán disponibles Belmonte y Ángel Romero por desgarros en el isquiotibial izquierdo. Velasco se mantiene al margen de la lesión pero ya recibió el alta médica y avanza en su recuperación.
La situación de Edinson Cavani es un tema central. El uruguayo consultó a un especialista para tratar una lumbalgia crónica y fue sometido a un segundo bloqueo en la zona. Si la mejoría continúa, podría volver la próxima semana para sumarse a las funciones del equipo; el plan es regresar después de Semana Santa. Su intención es cumplir el contrato vigente hasta diciembre y luego evaluar la posibilidad de retirarse. El capitán Leandro Paredes reconoció que la noticia duele a quien es referente dentro del vestuario, y sostuvo que el grupo debe seguir empujando para sostener la competencia hasta el cierre de temporada.