El tetracampeón Max Verstappen se niega a hablar con un periodista de The Guardian durante una rueda de prensa en Suzuka, tras un Gran Premio de China para olvidar, y rememora el incidente de Barcelona que le valió una penalización. Historia de tensión entre piloto y prensa que cobra más ruido en la lucha por el título.
Tras un Gran Premio de China para olvidar, en el que Verstappen tuvo que abandonar a falta de diez vueltas por problemas en el coche, el tetracampeón del mundo protagonizó un cruce tenso con un periodista durante una rueda de prensa previa al próximo fin de semana en Japón, en el circuito de Suzuka.
En pleno arranque de la temporada y en plena gira asiática, Max Verstappen, piloto de Red Bull, se acomodó ante los micrófonos, pero dejó muy claro su mensaje antes de empezar: "No voy a hablar hasta que se vaya".
El periodista en cuestión era Giles Richards, de The Guardian, y la pregunta era típica de las que suelen encender los ánimos cuando las cosas no salen.
Richards preguntó si esa actitud tenía algo que ver con una consulta que le hizo la temporada pasada, y Verstappen, con bastante paciencia ya fuera de sí, respondió tajante: "Sí" y "sal de aquí".
El reportero británico abandonó la sala y el piloto continuó con la rueda de prensa, dejando a todos con la impresión de que la conversación había tocado un tema sensible.
Según Richards, el episodio no era nuevo: se remonta a diciembre, cuando le preguntó si se arrepentía de la maniobra con George Russell en el GP de Barcelona de la temporada pasada.
Aquella acción le valió una penalización de diez segundos y le restó puntos clave en la pelea por el título, que finalmente quedó en manos de Lando Norris por apenas dos puntos.
En pleno diálogo con la prensa, Verstappen respondió con cierta mezcla de ira y franqueza: "Te olvidas de todas las demás cosas que han pasado en mi temporada.
¿Lo único que mencionas es Barcelona? Sabía que eso pasaría. Y ahora me pones una estúpida sonrisa. No sé. Sí, al final forma parte de las carreras. Vives y aprendes. El campeonato son 24 carreras. También me han dado muchos regalos de Navidad anticipados en la segunda mitad de año, así que también puedes cuestionarlo".
Este episodio añade otro capítulo a la tensa relación entre Verstappen y la prensa. Es habitual que, cuando las cosas no salen como espera, el piloto suelte mensajes contundentes y, a veces, corte el contacto con quien pregunta. En el análisis de la temporada, este cruce se ve como un síntoma de la presión que acumula el vigente campeón ante una competencia que, cada año, se vuelve más exigente y mediática.
A la sombra de todo ello, la atención del público se centra en la próxima cita en Suzuka y en la batalla por el campeonato. Norris, que ya es noticia por su triunfo definitivo, y Verstappen, que intenta revertir la mala racha, serán claros protagonistas de un tramo decisivo de la temporada.
¿Habrá nueva polémica o se impondrá la pista y la velocidad sobre las palabras? El tiempo lo dirá, pero lo que es seguro es que, una vez más, la Fórmula 1 no se libra de las miradas y las preguntas incómodas que acompañan a la lucha por un título tan disputado.