La casa de lujo Gucci será el patrocinador principal de Alpine en la Fórmula 1 a partir de 2027, en un acuerdo estimado en 50-60 millones de dólares por año, marcando un nuevo capítulo para la F1 y la colaboración entre rendimiento y lujo.
Alpine, el equipo en el que corre Franco Colapinto, ha anunciado un movimiento que cambia las reglas del juego en el mundo del patrocinio de la Fórmula 1: desde 2027, el equipo pasará a llamarse Gucci Racing Alpine Formula One Team y Gucci será el patrocinador principal durante al menos tres temporadas.
Las cifras, que circulan en distintos medios, sitúan la inversión anual entre 50 y 60 millones de dólares, un desembolso significativo que refleja la intención de la casa italiana de convertir su nombre en una plataforma de lujo, estilo de vida y rendimiento.
Francesca Bellettini, presidenta y CEO de Gucci, habló de este acuerdo como “un nuevo capítulo” para la marca y subrayó que “hoy, la Fórmula 1 representa una convergencia única entre rendimiento, cultura y alcance global”.
Por su parte, Luca de Meo, CEO del grupo Kering (la familia empresarial de Gucci) y exCEO de Renault, añadió que la audiencia de la F1 es cada vez más joven y, además, está aumentando su presencia femenina, lo que encaja con la estrategia de Gucci de llegar a nuevos públicos sin perder la identidad de lujo y sofisticación.
Este movimiento no es una excepción aislada: la F1 está viviendo una transformación profunda en su modelo de negocio. Ya no es solo una vitrina para marcas de tabaco o de neumáticos; hoy se ha convertido en una plataforma global para moda, relojería, tecnología y bienestar, donde las grandes firmas buscan asociarse a un deporte que atrae a audiencias globales, influyentes y con poder de compra elevado.
En la última década, la F1 ha visto cómo nombres del lujo han encontrado en el paddock una exposición multiplicada por millones de ojos cada fin de semana, y Gucci quiere liderar esa nueva era.
La historia reciente de patrocinio en F1 está llena de ejemplos que ayudan a entender este cambio de rumbo. En los años setenta y ochenta, las empresas petroleras y tabacaleras eran las protagonistas en los monoplazas; luego vinieron acuerdos que ligaron marcas de tecnología, fotografiaron el deporte con nuevas identidades y, más recientemente, la moda y el lujo han tomado la delantera de cara a audiencias globales.
Un repaso rápido sirve para entender el fenómeno: la llegada de Gold Leaf a Lotus a finales de 1960 significó el nacimiento de una era en la que un color y una marca podían volverse icónicos en un deporte de alto voltaje; años después, Marlboro convirtió al McLaren de Ayrton Senna en un símbolo de marketing a escala planetaria.
Otros fabricantes de ropa y lujo encontraron su hueco a lo largo de los años, con alianzas que dejaron de ser simples logos para convertirse en símbolos culturales dentro de la Fórmula 1.
La propia evolución del paddock ha dejado claro que la F1 ya no es solo un deporte: es una vitrina de estilo de vida, donde el lujo se ve no solo en la decoración de los coches, sino en la experiencia del público, en las campañas y en la narrativa que rodea cada gran premio.
Trazos de Louis Vuitton en maletas, jaulas de movimientos de relojería y una presencia de celebridades e influencers han pasado a acompañar al drama de la pista.
En ese contexto, Gucci quiere aportar su sello de calidad, tradición y modernidad, buscando no solo notoriedad, sino también una conexión emocional con fans que buscan exclusividad y aspiración.
Para Alpine, este acuerdo abre una nueva página: contar con un socio que, además de recursos, aporta una identidad fuerte ligada al lujo y a la cultura contemporánea.
En lo deportivo, la continuidad de Franco Colapinto en un proyecto a medio plazo mantiene la idea de construir un equipo competitivo, con una visión que combina rendimiento técnico y un storytelling potente alrededor de la marca.
En definitiva, Gucci no solo invierte; apunta a situarse como un referente en la Fórmula 1, impulsando una narrativa que mezcla velocidad, elegancia y accesibilidad de una forma que la F1 ha estado buscando desde hace años.