La Federación Internacional del Automóvil y los jefes de equipo acuerdan una batería de cambios para mejorar la clasificación y la seguridad, que entrarán en vigor en el próximo Gran Premio de Miami.

La FIA y los principales directivos de las escuderías han sellado este lunes una serie de cambios en el reglamento con el objetivo de recuperar el equilibrio entre espectáculo y seguridad en la Fórmula 1.

Todo se decidió por unanimidad después de escuchar críticas de varios pilotos, entre ellos Max Verstappen, que habían puesto el grito en el cielo por el nuevo estilo de competición implantado esta temporada.

Los responsables de la casa de la F1 presentaron un paquete con más de una decena de ajustes destinados a potenciar el rendimiento en la clasificación y a aumentar la seguridad cuando la carrera se pone en juego.

Estos cambios entrarán en vigor a partir del próximo Gran Premio, que se disputará en Miami a principios de mayo, y llegan en un momento en el que la nueva normativa de 2026 ha provocado división de opiniones entre pilotos y aficionados, con un gran protagonismo de la propulsión eléctrica y coches más ligeros.

La polémica se remontó a las primeras carreras del curso, cuando Verstappen calificó el nuevo formato como una broma y dejó entrever la posibilidad de tomarse un descanso en 2027 si no se introducían cambios sustanciales.

A su lado, otros pilotos y expertos pedían que se ajustaran algunas herramientas técnicas para evitar que la gestión de energía acabase marcando la pauta de cada adelantamiento.

En ese contexto, el incidente de Oliver Bearman en Suzuka, a finales de marzo, que ocurrió cuando el piloto intentaba esquivar a un rival más lento para gestionar la energía de su motor híbrido ante el fenómeno conocido como super clipping, reavivó el debate sobre si la normativa realmente favorecía la seguridad y el espectáculo.

Aunque Bearman señaló a su rival por la maniobra, el episodio sirvió para reforzar la sensación de que el sistema requería ajustes finos.

Entre las medidas anunciadas destacan cambios en cuatro ámbitos: clasificación, carrera, salidas y condiciones de lluvia. En clasificación, se busca una gestión más previsible de la energía: se reduce la recarga máxima permitida de 8 MJ a 7 MJ para evitar que los coches acumulen más energía de la necesaria y así favorecer una conducción más constante a velocidad máxima.

También se incrementa la ventana durante la cual el denominado super clipping puede desplegarse, pasando a situarse entre dos y cuatro segundos por vuelta según la normativa.

Además, la potencia máxima del super clipping sube de 250 kW a 350 kW, de forma que la recarga y la carga de trabajo del piloto se minimicen para favorecer un ritmo de vueltas más sostenido en las sesiones de clasificación y en las fases de carrera.

En el apartado de la carrera se introducen límites más estrictos para evitar diferencias de rendimiento bruscas. El Boost disponible en condiciones de carrera queda acotado en +150 kW, y el despliegue del MGU-K se mantiene en 350 kW en las zonas críticas de aceleración, desde la salida de las curvas hasta el punto de frenado y las zonas de adelantamiento; en el resto de la vuelta, ese máximo se reduce a 250 kW.

Estas medidas pretenden frenar aceleraciones desmedidas y mantener oportunidades de adelantamiento sin perder la emoción de la lucha en pista.

Se añaden también mecanismos de seguridad para salidas y reinicios: se ha creado un sistema para detectar arranques con baja potencia y activar automáticamente el MGU-K para garantizar un mínimo de aceleración, junto con una alerta visual para los coches que podrían verse afectados.

Además, se va a reiniciar el contador de energía al inicio de la vuelta de formación para corregir posibles inconsistencias del sistema. En condiciones de lluvia, se han aumentado las temperaturas de las mantas térmicas para los neumáticos intermedios, se limitará el despliegue del ERS para mejorar el control en adherencia reducida y se simplificarán las luces traseras para mayor visibilidad y una señalización más clara entre los pilotos que siguen.

Por último, cabe mencionar que el regreso del Gran Premio de Miami pondrá fin a una pausa forzada de cinco semanas provocada por la cancelación de las pruebas en Baréin y Arabia Saudí debido a la inestabilidad en Oriente Medio.

Con este nuevo marco, la F1 quiere devolver más dinamismo a la competición y dar a los equipos una hoja de ruta más clara para adaptarse a las reglas que regirán los próximos años, todo ello con la vista puesta en un mayor equilibrio entre espectáculo, rendimiento y seguridad en cada vuelta.