La pretemporada en Bahréin deja claro que la temporada 2026 traerá cambios técnicos sin precedentes. McLaren, Mercedes, Ferrari y Red Bull parecen liderar la pelea, mientras Haas, Alpine y Williams muestran matices y Cadillac se estrena en el pelotón.

La Fórmula 1 llega a la temporada 2026 con un marcado aire de renovación técnica y un énfasis claro en la gestión de energía y aerodinámica, lo que promete una curva de desarrollo más prolongada y disputas abiertas en varios frentes.

Tras un final de temporada anterior en el que Lando Norris dejó ver al campeón vigente tras una campaña intensa, la nueva campaña se presenta como la más revolucionaria en años: reglas, conceptos de eficiencia y un enfoque renovado en la simulación y el tunel de viento han cambiado la relación entre velocidad, fiabilidad y desarrollo continuo.

En ese contexto, Bahréin volvió a funcionar como escenario de evaluación para las escuderías, que debieron equilibrar la búsqueda de rendimiento con la necesidad de conservar componentes y energía durante las pruebas.

Un repaso rápido a lo ocurrido en la pista de Sahkir confirma que el grupo de cabeza mantiene una fisonomía muy similar a la de la última temporada: McLaren, Mercedes, Ferrari y Red Bull siguen formando el cuarteto de referencia, con la primera noche de pruebas ratificando que el cuarteto de aspirantes no cede terreno pese a la mayor complejidad regulatoria.

Aunque cada equipo prefiere no proclamar la supremacía, la sensación general es que la pelea por el título podría sostenerse a lo largo de toda la campaña, con varias piezas en juego y un desarrollo que no se detendrá en los meses previos a cada carrera.

En lo que respecta a registros de tiempos y kilometraje, Charles Leclerc lideró la jornada final de los ensayos, marcando el crono más rápido en la última hora y dejando a Norris, Verstappen y Russell en puestos cercanos.

No obstante, muchos protagonistas remarcan que “todos esconden sus cartas” y que la verdadera puesta a punto no se mostrará hasta la confirmación de las condiciones de carrera y el ritmo de competición.

En esa línea, la presencia de Red Bull Powertrains con Ford, y el hecho de que McLaren, Mercedes y Ferrari hayan mantenido una configuración de fábrica tan sólida como la del año anterior, amplía las expectativas de continuidad en el rendimiento pese a las evoluciones técnicas.

Un cuarteto de áreas relevantes se mantuvo en primer plano: McLaren, con su habitual consistencia de desarrollo; Mercedes, que mostró velocidad y fiabilidad a pesar de no completar todas las simulaciones de carrera durante la segunda semana; Ferrari, que sorprendió con avances en su aero y un diseño de piezas que se mantuvo en el centro del debate técnico; y Red Bull, que conservó una base de rendimiento sólida vinculada a su nuevo motor y a la colaboración con Ford para la unidad de potencia de la casa austríaca.

Junto a estos cuatro, Haas y Alpine disputaron un lugar destacado en la zona media; Alpine, con el coche A526 impulsado por una unidad Mercedes, mostró una cara más competitiva que la de 2025, cuando el equipo luchó por salir del fondo.

Haas, por su parte, acumuló una de las cifras de vueltas más altas y recibió elogios por la fiabilidad de su coche, reforzado por el apoyo de Toyota para la versión 2026.

Williams, que venía de un inicio complicado y decidió faltar a un Shakedown temprano para concentrar esfuerzos, apostó por un programa agresivo de desarrollo que busca extraer el máximo rendimiento posible de un chasis que aún necesita ajustes.

En esos seis días, Sainz y Albon acumularon un total cercano a las 800 vueltas y lograron situarse entre los protagonistas destacados, mostrando que la zona media está más apretada que nunca.

En el otro extremo, Cadillac hizo su debut en Bahréin con un programa de pruebas intenso que, a pesar de no marcar tiempos de punta, subrayó que el equipo todavía está en una fase de construcción con miras a sumar presencia y ritmo a largo plazo.

Aston Martin fue el gran punto de atención por las polémicas previas y los problemas de fiabilidad asociados al nuevo motor Honda. El balance no fue positivo: solo 334 vueltas y fallos de fiabilidad que afectaron a Alonso y Stroll, dejando en claro que la unión entre diseño disruptivo y suministro de potencia aún requiere de ajustes para sostener un programa competitivo.

En estas circunstancias, la figura de Adrian Newey apareció en el discurso de los responsables, ya que el ingeniero británico impulsó un diseño que buscaba anticipar la evolución de la categoría.

El resultado, a falta de la confirmación oficial de la FIA, apunta a que la temporada podría exigir a cada equipo un nivel de adaptación y desarrollo más intenso que en años anteriores.

En el centro de todo, persiste la pregunta sobre cómo funcionarán estas reglas en carrera real. La FIA está evaluando medidas para evitar que las escuderías que largan desde posiciones adelantadas acumulen carga de batería de forma excesiva frente a los rivales más rezagados; una opción en estudio es permitir la aceleración máxima solo cuando se encienden las luces de salida, restringiendo el uso de energía en fases decisivas.

Mientras tanto, el ecosistema mediático y tecnológico continúa con su curso, y los aficionados deben acostumbrarse a una Fórmula 1 más compleja, donde la gestión de energía, la aerodinámica y la fiabilidad serán decisivas para definir el podio a lo largo de un calendario que promete ser muy exigente.

Entre los pilotos que acaparan miradas, Franco Colapinto vivió su primer año como titular en la F1 con Williams, y su periodo de pretemporada ha sido especialmente provechoso.

El joven argentino sumó kilómetros significativos en Barcelona y Bahréin, reforzando la idea de que, pese a la juventud de su experiencia, su adaptación a ese nuevo rol podría aportar un matiz distinto a la escena de la clasificación y las estrategias de carrera.

En definitiva, la pretemporada ha dejado claro que la temporada 2026 exigirá a cada equipo no solo velocidad, sino también un dominio más fino de la gestión técnica y el desarrollo continuo, con el objetivo de convertir cada fin de semana en una oportunidad para sumar puntos y avanzar en la clasificación mundial.