La FP3 del Gran Premio de Australia quedó marcada por un choque significativo de Kimi Antonelli y la lucha de Alpine y Mercedes bajo el nuevo reglamento, con la clasificación como objetivo inmediato.

En la víspera de la primera clasificación de la temporada, el Gran Premio de Australia vivió una sesión de entrenamientos libres marcada por el debut de un nuevo reglamento técnico que promete cambiar la dinámica de la carrera.

En la FP3, Kimi Antonelli protagonizó un choque de gran magnitud al cierre de la sesión, lo que obligó a detener el trabajo y a que la atención se centrara en la situación del monoplaza y la posibilidad de estar listos para la siguiente batalla de clasificación.

El italiano perdió la parte trasera del coche al tomar el piano de la curva dos un poco tarde, y el coche salió disparado contra la pared, dejando al equipo Mercedes con la tarea de evaluar daños y preparar un plan para el tramo decisivo.

Afortunadamente, no se reportaron consecuencias graves y la FP3 se reanudó tras el tiempo necesario para retirar el coche y asegurar la pista.

La actuación de Alpine no quedó fuera de la logística de la jornada: Franco Colapinto había abandonado el box con una goma roja para probarla por primera vez y buscar ponerse a punto para la primera clasificación del año.

Sin embargo, la sesión dejó claro que el progreso para el equipo francés podría ser más lento de lo esperado. Colapinto terminó 16º y Pierre Gasly 15º, con el galo por delante del argentino por apenas tres décimas, lo que subraya lo parejo que está el campeonato y la necesidad de extraer cada centésima de rendimiento de las nuevas especificaciones de neumáticos y del propio diseño de los coches.

En la parte alta de la tabla, Oscar Piastri superó a Lando Norris para quedar cuarto y octavo, respectivamente, con menos de cuatro décimas entre ellos.

Isack Hadjar dio un paso notable y quedó por delante de Max Verstappen en Red Bull por 60 milésimas, un dato que ilustra el espíritu de lucha que caracteriza este inicio de temporada.

Antonelli, pese al choque, consiguió asegurarse el séptimo lugar y dejó para el cierre de la jornada a Gabriel Bortoleto (Audi) y Oliver Bearman (Haas) entre los diez primeros, cerrando un grupo compacto de pilotos que ha encendido la expectación para la clasificación principal.

El contexto de este inicio de temporada está marcado por un cambio regulatorio sustancial que busca equilibrar la competencia y mejorar la eficiencia de las unidades de potencia.

Los equipos han mostrado diferentes respuestas ante las nuevas reglas, con algunos demostrando más adaptabilidad que otros. En ese marco, el incidente de Sainz, que se quedó sin tiempo cronometrado al quedarse sin energía a los 10 minutos de la FP3, resalta la dimensión tecnológica de la jornada y la necesidad de robustecer cada sistema para no perder tiempo cuando la verdad está en juego: la clasificación.

A partir de aquí, la expectativa se centra en cómo cada escudería ajustará sus estrategias para la sesión definitiva, buscando optimizar rendimiento y fiabilidad en un año que promete ser intenso y muy disputado.