Donald Trump ha respaldado al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, como próximo secretario general de la ONU. Una jugada maestra que une fútbol y política.

Pues sí, señores, se ha armado la marimorena. Resulta que Donald Trump, el expresidente de Estados Unidos que todavía mueve muchos hilos, ha decidido meter baza en las elecciones a secretario general de la ONU.

Y nada más y nada menos que apoyando a Gianni Infantino, el presidente de la FIFA. Sí, el mismo que manda en el fútbol mundial. Según ha publicado el New York Post el 22 de julio de 2026, Trump cree que Infantino es el hombre ideal para el puesto porque tiene una habilidad especial para unir a la gente.

Y oye, viendo cómo ha logrado que medio planeta se enganche al fútbol, igual no le falta razón.

La noticia ha cogido a todo el mundo con el pie cambiado. Porque una cosa es que Trump y Infantino se lleven bien –de hecho, se les ha visto muy juntos en la final del Mundial 2026, donde España se impuso a Argentina por 1-0 en Nueva Jersey– y otra muy distinta que el primero quiera colocar al segundo en el despacho más importante de las Naciones Unidas.

Pero Trump es Trump, y cuando se le mete algo en la cabeza, va a por ello. Según fuentes cercanas, la relación entre ambos se ha fortalecido en los últimos meses, y no solo por el fútbol. Infantino le regaló a Trump el primer Premio de la Paz de la FIFA en diciembre, un gesto que al estadounidense le llegó al corazón.

Ahora bien, que Trump apoye a Infantino no significa que este vaya a ser automáticamente el próximo secretario general. El proceso es más largo que un día sin pan. Primero tiene que conseguir el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU, donde cinco países (EE.UU., Rusia, China, Francia y Reino Unido) tienen derecho a veto. Y luego, la Asamblea General debe dar el visto bueno. Vamos, que no es un paseo. Pero tener a Trump en la esquina, con su influencia y sus contactos, no es moco de pavo.

Y aquí viene lo interesante para nuestros lectores españoles: este movimiento pone de relieve la importancia que tiene España en el panorama internacional.

No solo porque ganamos el Mundial, sino porque el apoyo de Trump a Infantino puede interpretarse como un guiño a los países de habla hispana. Además, no olvidemos que Infantino es suizo-italiano, pero ha demostrado tener buenas relaciones con los dirigentes españoles. Así que, quién sabe, quizá este apoyo lleve a una mayor presencia de nuestro país en la ONU.

Por otro lado, no todo el mundo está contento. Ya hay voces críticas que dicen que Infantino solo busca poder y que la FIFA no es precisamente un ejemplo de transparencia. Pero Trump, fiel a su estilo, pasa de las críticas. Él ve a Infantino como un líder nato, capaz de hacer que países que se llevan como el perro y el gato se sienten a negociar. Y la verdad, después de ver lo que ha hecho con el fútbol, que ha logrado que hasta los enemigos más acérrimos compartan campo, igual tiene razón.

En definitiva, que tenemos culebrón para rato. La ONU busca nuevo secretario general porque Guterres se jubila a finales de 2026, y ahora aparece Infantino como candidato inesperado. ¿Lo conseguirá? ¿Tendrá Trump suficiente poder para colocar a su hombre? Lo que está claro es que la política y el deporte se han dado la mano, y de esta unión puede salir algo grande.

O un buen follón, que también. Estaremos atentos.