Nani Roma se ubica como líder de la categoría autos tras la Etapa 9 del Dakar 2026, en medio de la segunda Maratón, mientras el equipo Ford mantiene la presión y los competidores continúan ajustando estrategias en el desierto.
Dialogar con Nani Roma en pleno desierto, durante el Dakar, es una experiencia que trasciende lo estrictamente deportivo. El piloto español, hoy con 53 años, es una de las figuras más icónicas de la prueba. Sus victorias en el Touareg, en motos en 2004 y en autos en 2014, siguen marcando su legado. Tras la Etapa 9 de la edición 2026, Roma ocupa la primera posición en la categoría autos, en la segunda Maratón de la carrera. Roma, que ya es historia viva del off-road, transmite una actitud de calma y foco que contrasta con la dureza del terreno.
Se han ido descubriendo importantes señales de su trayectoria: Roma no sólo es un piloto de gran experiencia, sino también un referente de la resistencia y la constancia en el Dakar.
En su palmarés figura, entre otros hitos, haber sido el primer español en alzarse con el Dakar en motos y, además, uno de los pocos en lograr victorias en ambas categorías.
Su vocación de superación se sostuvo incluso fuera de la pista: en 2022 fue diagnosticado con cáncer de vejiga y, tras cirugías y quimioterapia, logró superar la enfermedad.
Su historia personal se entrelaza con la de su familia y con la determinación de no rendirse ante la adversidad.
Otro episodio que marcó su vida fue el de su hijo Marc, quien en mayo de 2024 sufrió un accidente grave que dejó secuelas importantes; frente a la noticia, Nani y su esposa, Rosa Romero —también piloto—, se unieron para acompañar la rehabilitación de Marc.
Hoy, Marc ha avanzado notablemente, recuperando la movilidad con la ayuda de un exoesqueleto robótico. Estos momentos ejemplifican la idea de que el Dakar es también un ejercicio de resiliencia familiar, más allá de las cifras y los tiempos.
Durante el día de descanso en Riad, una producción emocional de la organización mostró a Roma recibiendo mensajes de apoyo en su teléfono, con su esposa y su hijo enviándole ánimo para seguir en la lucha.
Roma valoró la experiencia y señaló que, si está en condiciones de pelear por la victoria, aún mejor; pero lo esencial es mantener la cabeza fría ante la Maratón que queda por delante.
En palabras del propio piloto, esta experiencia le recuerda que, así como en la vida, el Dakar puede cambiar de un día a otro, y por ello hay que estar preparado para cualquier giro.
El equipo Ford, con la presencia de Carlos Sainz y el respaldo de Mitch Guthrie y Mattias Ekström, mantiene la lucha en un marco de competitividad que exige saber leer el terreno y administrar la resistencia.
Roma lidera la general de autos con una ventaja de 57 segundos sobre Sainz; detrás, Nasser Al-Attiyah (Dacia) se sitúa a 1 minuto y 10 segundos, Henk Lategan (Toyota) a 6 minutos 13 segundos y Ekström (Ford) a 11 minutos 19 segundos.
La diferencia es mínima en un Dakar donde el desgaste puede cambiar el panorama en cuestión de kilómetros.
La jornada también dejó señaladas las dificultades para algunos pilotos argentinos. Luciano Benavides cayó al tercer puesto de la general tras terminar noveno en la Etapa 9, con Daniel Sanders consolidándose como líder. En la disciplina Challenger, Nicolás Cavigliasso sufrió la rotura de uno de los ventiladores del radiador a causa de un impacto con una piedra; pese al contratiempo, la reparación provisional permitió continuar la navegación, y se previó el reemplazo completo de la pieza en la noche siguiente.
En otras categorías, Manu Andújar y Jeremías González Ferioli siguieron de cerca la lucha, ocupando posiciones relevantes dentro de sus tablas.
Con la mirada puesta en la Etapa 10, la jornada siguiente traerá una Maratón diferenciada para motos y coches, con un recorrido de 460 kilómetros, de los cuales 421 serán cronometrados.
El Dakar 2026 tiene su propia cadencia y, a falta de etapas, la tensión se concentra en cada kilómetro. El cierre de la carrera está programado para el sábado 17 de enero en Yanbu, un final que promete mantener en vilo a la afición y a los equipos hasta el último segundo de la prueba.