La Asociación Mundial de Jugadores de Críquet (WCA) ha expresado su 'profunda preocupación' por el nuevo formato del Mundial 2027, que sustituye los cuartos de final por una fase de 'Super 7' y un sistema de clasificación complejo. Los jugadores denuncian que el cambio se ha hecho sin consultarles y reclaman más transparencia al ICC.
¡Menudo lío se ha montado en el mundo del críquet! La Asociación Mundial de Jugadores (WCA) ha saltado contra el Consejo Internacional de Críquet (ICC) por el nuevo formato del Mundial de 2027.
Dicen que están "profundamente preocupados" y que se han enterado por la prensa, sin que nadie les haya preguntado su opinión. Vamos, lo de siempre: los que mandan deciden por su cuenta y los que juegan pagan el pato.
El torneo se celebrará en Sudáfrica, Zimbabue y Namibia del 4 de octubre al 21 de noviembre de 2027. Participarán 14 equipos, pero el sistema es un poco lioso: primero, los tres equipos peor clasificados juegan una "Super Series" entre sí, y solo el ganador pasa a la siguiente fase.
Después, los 12 restantes se dividen en dos grupos de seis, donde cada uno juega contra todos los de su grupo una vez. De ahí, los tres primeros de cada grupo y el mejor cuarto pasan a una "Super 7", que es una liguilla de siete equipos. Los cuatro mejores de esa fase van a las semifinales, y luego la final. ¿Y los cuartos de final? ¡Han desaparecido! Así, de golpe.
La WCA no se ha mordido la lengua: Tom Moffat, su jefe, ha dicho que el cambio se ha hecho sin transparencia ni consulta. Y eso que el ICC se reunió en Edimburgo el 15 de julio para aprobarlo. Pero los jugadores no se han enterado hasta dos días después, cuando ya era un hecho. ¿Dónde queda el diálogo? Es como si en un partido de fútbol cambiasen las reglas a mitad del partido sin avisar a los futbolistas.
No es la primera vez que el ICC cambia el formato del Mundial. Desde 1975, cuando se jugó el primer torneo en Inglaterra con solo 8 equipos, ha habido mil reformas: en 1992 se añadieron los grupos y semifinales, en 2007 se eliminó la fase de grupos para meter cuartos de final, y ahora este nuevo invento.
Pero la diferencia es que antes se consultaba más a los jugadores. Ahora parece que el ICC va por libre, pensando solo en el dinero y en los patrocinadores, sin importar la integridad del deporte.
Los jugadores son los que se parten el lomo en el campo. Son los que saben si un formato es justo o no. Por ejemplo, ¿qué sentido tiene que un equipo que quede cuarto en su grupo pueda pasar a la Super 7 mientras que el segundo de otro grupo se queda fuera? Eso es pan para hoy y hambre para mañana.
Además, el nuevo sistema puede generar muchos partidos sin importancia, los famosos "dead rubbers", que desincentivan a los equipos.
La polémica está servida. Veremos si el ICC rectifica o sigue a lo suyo. Mientras tanto, los aficionados al críquet estamos expectantes. Porque al final, el que pierde es el deporte. Y aquí, en España, aunque no seamos muy de críquet, entendemos que cuando los que juegan no están contentos, algo falla.