La jornada inaugural de la Libertadores en la altísima Cusco (4.000 m) dejó claro que el frío y la altura ya están en el menú. Conmebol implantó dos pausas de hidratación por partido y ya se ven las primeras reacciones y debates sobre la visibilidad de las charlas técnicas durante esas paradas.
Abril marca el inicio de la temporada seca en Cusco, la capital histórica de Perú, ubicada a casi 4.000 metros sobre el nivel del mar. En esa época, la temperatura media ronda los 13°, pero por la noche puede quedarse cerca de 0°. Este miércoles, a las 19:30, Cusco y Flamengo disputaron en el estadio Inca Garcilaso de la Vega el partido de la primera jornada del grupo A de la Copa Libertadores.
El frío y la altura condicionaron una jornada que, por momentos, parecía escrita para un café o una ginebra más que para el balón rodando.
La historia se quedó a mitad de camino cuando, a los 23 minutos del primer tiempo, el árbitro paraguayo Derlis López ordenó una parada para hidratarse.
Fue una decisión técnica basada en las condiciones de temperatura y altura, no un capricho desde la autoridad. El momento fue notable, porque el propio community manager del Flamengo comentó en Twitter que la situación respondía a una norma establecida por la Conmebol.
Desde esta temporada, la casa madre del fútbol subcontinental exige que en todos los partidos de la Copa Libertadores y de la Copa Sudamericana haya dos pausas de rehidratación, una en cada tiempo, de 90 segundos cada una.
Estas interrupciones se alinean con medidas ya adoptadas por la FIFA, que se implementaron durante el Mundial de Clubes del año anterior y que se reforzarán en el Mundial Canadá-México-Estados Unidos 2026.
En el Manual de Clubes de la Libertadores y de la Sudamericana, actualizado en febrero, la Conmebol añadió un nuevo apartado, el 5.1.9.2, que contempla la pausa de hidratación de 90 segundos en cada uno de los tiempos de estos torneos. Durante ese intervalo, los jugadores deben reunirse en la zona frente al banquillo, dentro del terreno de juego. Además, el reglamento permite que cámaras y micrófonos capturen imágenes y sonidos, incluyendo posibles indicaciones del cuerpo técnico para los jugadores.
Este cambio ha dado para mucho debate entre técnicos y aficionados. Por ejemplo, Alexander Medina, entrenador de Estudiantes, pidió a sus jugadores que se defiendan en bloque y que sean más intensos en la pausa. Jorge Célico, de Deportivo Cuenca, lanzó una arenga para que sus jugadores corran y aprovechen la altura, alargando una conversación que se escucha gracias a las cámaras.
Román Cuello, de Defensor Sporting, también mostró cómo se comunican sus equipos en ese tramo. En otro partido, Matías Viña, en River, pidió a un asistente que bloquease la cámara para evitar que se oigan ciertas indicaciones durante la pausa, un indicio de cuánta transparencia puede haber sobre estas charlas.
Más allá de estas revelaciones, hay quien duda de la utilidad real de estas pausas en un deporte ya de por sí lleno de interrupciones. La Conmebol aclara que la pausa de hidratación no está relacionada con indicadores de temperatura o condiciones climáticas externas, diferencia que la distingue de la denominada pausa de refresco, regulada en otro apartado del mismo reglamento.
En cuanto a la implementación, el responsable de decidir si debe realizarse una pausa de refresco es el médico oficial de campo, quien debe notificarlo al árbitro y al delegado 60 minutos antes del inicio del partido.
Después, el cuarto árbitro comunica la decisión a los dos equipos.
Para asegurar que estas pausas sirvan para algo más que para la pura anécdota, se utiliza el índice WBGT (que mide el riesgo de estrés térmico) para valorar las condiciones.
Si ese índice supera los 32°, la pausa de hidratación se ejecuta, con el objetivo de equilibrar las condiciones entre ambos equipos.
Mirando hacia el futuro, la FIFA ha explicado que estas pausas no serán una excepción en eventos de alto calor; a la espera de la Copa del Mundo en Canadá, México y Estados Unidos 2026 se esperan ajustes similares y, según las explicaciones oficiales, no habrá restricciones por condiciones climáticas que limiten estas interrupciones.
El objetivo es garantizar igualdad de condiciones para todos los equipos en todos los encuentros, apoyado en experiencias pasadas como la del Mundial de Clubes.
En resumen, lo ocurrido en Cusco no fue un simple descanso. Fue la primera demostración práctica de un cambio reglamentario que pretende proteger la salud de los jugadores en ambientes extremos y, a la vez, abrir un nuevo terreno de discusión sobre qué se puede ver y escuchar durante el juego.
Para muchos, es una innovación necesaria; para otros, un asunto de privacidad de las charlas técnicas. De una forma u otra, la temporada ya está marcando un antes y un después en la manera de jugar y de entender la hidratación en la Copa Libertadores y la Copa Sudamericana.