Oleksandr Usyk y Rico Verhoeven disputan una pelea histórica junto a las pirámides de Guiza, con respaldo internacional y decisiones de los grandes organismos del boxeo.

Una cita inusual para un deporte de altos decibelios: Oleksandr Usyk, actual monarca mundial de peso pesado, y Rico Verhoeven, veterano del kickboxing y ex campeón de Glory, se enfrentarán en un escenario que parece sacado de otra época: las pirámides de Guiza.

Este sábado, el combate se celebrará justo a los pies de la Gran Pirámide, en una plataforma especialmente montada, a unos 20 kilómetros del bullicio de El Cairo.

La velada, que contará con la emisión en DAZN por 21,99 dólares, salvo que seas suscriptor de DAZN Ultimate y no pagues ese recargo, promete convertir un choque de dos estilos en un espectáculo para recordar.

El motivo de elegir ese lugar se encuentra en la financiación y la visión de mercados no tradicionales: la promotora Matchroom Boxing organiza el evento, y cuenta con el apoyo del Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudita y de la revista The Ring, dirigida por el jeque Turki Alalshikh.

Con este cóctel, los impulsores buscan llevar el boxeo a escenarios poco habituales y, de paso, demostrar que el deporte puede cruzar fronteras culturales y geográficas.

Además, el propio promotor recordó que en mayo del año pasado ya llevó el boxeo a Times Square, con dos títulos mundiales en juego, para demostrar que la gran pantalla puede estar en cualquier esquina del mundo.

En el ring, Usyk llega con una carrera que ha ido más allá de la frontera de su país; a sus 39 años, el ucraniano llega tras una memorable victoria en Wembley, donde noqueó a Daniel Dubois en el quinto asalto y dejó claro que aún conserva la chispa de un campeón que ha destacado en las divisiones crucero y pesado.

Su palmarés incluye el oro olímpico en Londres 2012 y un historial de 24 victorias, con 15 por la vía rápida, y sin derrotas como profesional, un dato que, pese a la experiencia, no garantiza nada en una noche tan atípica.

Verhoeven, por su parte, es un veterano de cuerpo a cuerpo distinto: 37 años, pasado de campeón de kickboxing durante más de once años y 66 victorias (con 21 KO) en el registro profesional de Glory antes de lanzarse al pugilismo.

Renunció a su trono en el kickboxing para medirse a Usyk y, en palabras suyas, el objetivo es enfrentar al mejor contra el mejor, intentando demostrar que el nivel de él y Usyk puede medirse fuera de su zona de confort.

El calendario está marcado por un plan de tres etapas que Usyk esbozó a principios de año: primero Verhoeven, después el ganador entre Wardley y Dubois, y la tercera pelea, sin garantía, contra su antiguo amigo y rival Tyson Fury.

Hoy ese itinerario luce complicado por las condiciones del ranking mundial y por la realidad de cada organismo: el cinturón de Usyk depende por ahora de acuerdos eventuales, y la victoria o derrota de este combate tendrá impacto directo en su estatus.

En cuanto a las autoridades del boxeo, el Consejo Mundial de Boxeo dio un paso al reconocer la pelea como una defensa voluntaria de Usyk, destacando su inusual, pero verosímil, trayectoria de años recientes y la magnitud de los rivales que ha enfrentado.

La AMB, por su parte, mantiene una lectura más compleja: considera que Usyk es supercampeón y que, si gana, conservará el título; si pierde Verhoeven, no se le reconocerá como nuevo monarca, y el organismo evaluará la situación del cinturón.

Por último, la IBF autorizó una excepción para este caso, con condiciones semejantes: si Usyk pierde, el título podría vacarse; si gana, conservaría la corona y su retador obligatorio saldría del combate entre Frank Sánchez y Richard Torrez, que también tendrá lugar en Egipto.

Más allá de los reglamentos y de la controversia organizativa, la noticia ofrece una mirada curiosa sobre hasta dónde pueden llegar las grandes culturas deportivas para atraer atención y dinero.

Y, de paso, sirve para recordar que las pirámides de Guiza no son solo un icono arqueológico: son también un escenario que, durante una noche, acogerán un episodio más de la historia del boxeo, mezclando historia, turismo y deporte de élite en pleno desierto egipcio.

Para situar el escenario históricamente, la Gran Pirámide de Guiza es la mayor de las tres y fue erigida alrededor del año 2550 a.C. por orden del faraón Keops. Es parte del complejo de Guiza, y, durante milenios, fue la estructura más alta del mundo; la Esfinge y las otras pirámides completan un conjunto monumental que atrae a millones de turistas cada año.