Análisis del amistoso entre Argentina y Mauritania en la Bombonera: triunfo corto, minutos repartidos y señales tácticas para el Mundial; Nicolás Paz y Enzo Fernández marcan la ruta.
Scaloni advirtió: enfrentar a los grandes de Europa no garantiza nada. A falta de unos días para publicar la lista de 26 futbolistas para el Mundial, Argentina enfrentó a Mauritania en la Bombonera y, al final, el marcador quedó 2-1 a favor de la Albiceleste.
El rival, ubicado en el puesto 115 del ranking FIFA, llegó con ganas de competir, pero mostró pocas ideas y permitió que la Scaloneta dominara la pelota y el ritmo en la primera mitad.
Aun así, el juego dejó claro que no todo está resuelto: hay espacios por pulir, especialmente en la conexión entre centro y delantera.
Nicolás Paz, hijo de Pablo Paz, mundialista en Francia 1998, fue titular. Paz se movió por la derecha en momentos, un lugar que no es su hábitat natural, y dejó entrever su calidad para asociarse y generar juego. Su debut titular no fue un simple ensayo; demostró capacidad para desbordar, para recuperar balones y para mirar al compañero debajo de la presión.
En lo personal, mostró disciplina táctica y la ambición de quedarse con un lugar en la lista definitiva.
Enzo Fernández fue, sin duda, el gran protagonista. El mediocampista del Chelsea se movió con energía, presionó alto, recuperó en zonas decisivas y terminó apareciendo como una opción de llegada constante.
Incluso en un tramo del segundo tiempo terminó jugando como delantero, aprovechando la movilidad que le permite moverse entre líneas. Su capacidad para leer el juego y su ritmo parecen ajustarse al entorno de Scaloni, y su participación dejó claro que su presencia podría ser clave si se decide jugar con un doble cinco o un volante más adelantado.
Junto a Enzo, Alexis Mac Allister formó el doble cinco, con Scaloni probando un esquema que arrancó en 4-4-2 y luego tiró del reloj hacia un 4-1-4-1 para ganar equilibrio en el medio.
Mac Allister, más retrasado que su compañero, mostró que su lectura y resistencia pueden sostener el juego y permitir que otro jugador se encargue de la generación de ideas.
En el desarrollo del partido, la dupla no consiguió que el equipo se asiente con todo su peso, pero dejó indicios de cómo podrían convivir si se mantiene ese eje en la mediana.
La defensa respondió con solvencia ante un Mauritania que apenas exigió a Dibu Martínez, que tuvo una buena atajada y recibió la ovación de la gente al cierre.
Marcos Senesi estuvo firme, sin complicaciones, y los minutos de Thiago Almada y Giuliano Simeone apuntaron a crecimiento, aunque les faltó regularidad y continuidad para sentirse realmente protagonistas.
Messi entró en el tramo final, pero no pudo aportar la chispa que se espera de él en un encuentro de este tono, mientras la afición en la Bombonera se marchó con la sensación de que el equipo necesita más tono y más claridad para los próximos compromisos.
El gol del descuento de Mauritania, Lefort, dejó un sabor amargo en el cierre, pero también dejó claro que hay margen para la mejora. En resumen, el choque dejó más preguntas que certezas, pero ofreció señales alentadoras sobre la capacidad de Paz para competir y sobre el desarrollo de Enzo Fernández como eje creativo.
Históricamente, este periodo de transición llega tras la conquista del Mundial 2022 en Qatar, un hito que marcó a la selección y que crea la expectativa de que la renovación pueda seguir rindiendo frutos a corto y medio plazo.
Aun con mercados y titulares que sorprenden, la idea es clara: Argentina quiere sostener un proyecto sólido, con jóvenes como Paz y el propio Enzo pidiendo paso para ser pilares del equipo en la próxima etapa de competencias internacionales.