La selección argentina venció 5-0 a Zambia en la Bombonera, en un amistoso de despedida para el Mundial 2026, con Paredes como líder del medio y Messi como estandarte creativo.

Argentina goleó 5-0 a Zambia este martes en la Bombonera, en un amistoso que sirve como despedida de la Scaloneta antes de encarar el Mundial 2026. Fue una noche muy diferente a la del viernes ante Mauritania, cuando el equipo dejó dudas; aquí se vio una versión más clara de las ideas que Scaloni quiere afianzar para el ciclo que se viene.

Desde el primer minuto estaba claro que Leandro Paredes iba a marcar el tempo. El volante ocupó el eje de la creación, dio salida limpia y repartió diagonales que abrían camino entre la defensa rival. De Paul quedó en el banquillo para entrar en otro momento, y el equipo se acomodó con Paredes como eje, repartiendo juego y manteniendo la presión alta.

Emiliano Martínez apenas tuvo trabajo, pero cuando apareció respondió con seguridad. En defensa, la pareja central formada por Cristian Romero y Nicolás Otamendi transmitió experiencia y calma; atrás, Nahuel Molina tuvo su reto habitual en una banda que Zambia aprovechó para intentar mantenerse activo, pero la solidez del conjunto argentino impidió complicaciones graves.

En lo colectivo, la salida desde la mitad y la transición al ataque se sintieron más limpias, con Barco y Almada moviéndose con libertad y Messi mostrando una movilidad que desequilibra a cualquiera.

Lionel Messi estuvo muy participativo: se movió entre líneas, llevó el balón con claridad y acumuló acciones de peligro. Alcanzó su gol número 902 en su carrera y dejó varias marcas de influencia en el juego, además de participar en otras jugadas de gol para sus compañeros.

Thiago Almada aportó dinamismo y ritmo, alternando entre la banda derecha y la izquierda, y apareció como un actor clave para desbordar y generar acciones útiles.

Valentín Barco ingresó con decisión y dejó detalles de calidad, cerrando la actuación con una intervención que terminó por sellar la goleada.

En cuanto a la producción de goles, Argentina entendió muy bien el plan y ejecutó con precisión. El primer tanto llegó tras un pase filtrado de Paredes para Messi, quien no perdonó y abrió el marcador. Poco después, una jugada del propio Almada terminó en definición de Julián Álvarez, aumentando la diferencia y demostrando la buena sintonía entre futbolistas jóvenes y veteranos.

Más tarde, Barco participó en una acción que terminó en gol para ampliar el marcador, y la goleada se fue cerrando de manera progresiva con el equipo manteniendo la dinámica alta.

En la segunda mitad, Enzo Fernández mostró destellos: tuvo un tramo menos afortunado en una pérdida inicial, pero luego recuperó el ritmo y siguió participando en las transiciones del equipo.

Messi siguió activo durante todo el encuentro, manteniendo el impulso y la presencia en zonas clave para recibir y asociarse con el mediocampo. Al final, Barco selló la goleada, dejando una imagen de intención y hambre por ampliar el rendimiento colectivo en lo que resta de la preparación para el Mundial.

Este encuentro sirve como un claro termómetro positivo para Argentina de cara al Mundial 2026: mostró ideas claras, una versión más compacta defensivamente y una capacidad de desequilibrio en ataque que invita a ilusionarse con lo que pueda ofrecer este equipo en el próximo repaso global.

La Bombonera volvió a ser un escenario propicio para ver a la Scaloneta en su mejor versión, con jugadores apareciendo en buena sintonía y un plan que parece encajarse cada vez mejor para afrontar los retos que se avecinan.