La AFA busca definir dos amistosos previos al Mundial 2026 tras la cancelación de la Finalissima, con Guatemala como posible rival y frentes abiertos con Boca y la normativa FIFA.
La doble ventana de amistosos que tiene por delante la Selección Argentina sigue rodeada de incertidumbre, y eso ya se ha convertido en un patrón en este tramo de la planificación.
Después de la cancelación de la Finalissima, aparece otro rompecabezas: encontrar dos rivales y encajarlos en un par de fechas cercanas para jugar en la Bombonera, con el ambiente y la logística en juego.
Este jueves, en la previa de los sorteos de la Libertadores y la Sudamericana desde Asunción, Paraguay, el presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio Tapia, dejó claro que este viernes se confirmarán los rivales y los detalles finales de los compromisos amistosos que precederán a la lista definitiva para el Mundial 2026.
Según explicó, se está trabajando a fondo porque la Finalissima quedó fuera del calendario y el plan era mantener el espíritu del encuentro neutral; Italia fue una de las propuestas, pero la fecha solicitada fue el 31 de marzo y no se aceptó en esa oportunidad.
De cara al mediodía del día siguiente, se esperaba un anuncio claro sobre los próximos partidos.
Entre los nombres que se manejan como posibles rivales, Guatemala se coloca como una opción real. Se oyen planteamientos de jugarse el 27 y el 31 de marzo, con la intención de que la Selección y su capitán tengan la oportunidad de despedirse en casa como se merece.
Eso sí, para que el 27 se lleve a cabo, habría que obtener autorización del presidente de Boca Juniors, ya que había quedado acordado originalmente el 31.
Todo ello genera un entramado logístico que debe cerrarse en las próximas horas, y la FIFA aún debe confirmar ciertos aspectos para que no haya contradicciones.
El conflicto de fondo lo desató otro tema: Guatemala, que iba a enfrentar a Argelia en Turín, Italia, como primer rival de Argentina en el Mundial 2026, en la misma ventana de amistosos.
Esa noticia, anunciada con bombo y platillo, desató una desinteligencia lógica pero grave ante la rapidez con la que deben resolverse los calendarios.
La normativa de la FIFA establece que una selección no puede jugar en dos continentes en la misma ventana, y este detalle ha puesto en duda el plan inicial de Guatemala para el 31 de marzo.
Mientras tanto, la afición y los aficionados argentinos miran de reojo para entender si ese choque con Guatemala podrá celebrarse en territorio argentino o si finalmente habrá que buscar otro rival.
Guatemala llega a este cruce con historial reciente de sparrings para Scaloni: ya se habían hecho pruebas previas desde que el entrenador argentino asumió, y el primer choque, el 7 de septiembre de 2018 en Los Ángeles, terminó con victoria de Argentina por 3-0.
En la etapa postcopa América 2021 y tras la Finalissima 2022, la Albiceleste consolidó un proyecto que ha ido ganando confianza y proyección internacional.
Más allá de los resultados, la relación con Guatemala ha servido a Argentina para medir el pulso de su juego en un contexto de rodaje constante de cara a la cita más cercana de referencia: el Mundial 2026.
En la gestión de Scaloni, los amistosos han sido vistos como una forma de mantener ritmo y evaluar variantes, y la afición agradece señales de continuidad y crecimiento.
En las últimas horas, se reunió CONMEBOL con FIFA para tratar de autorizar que Guatemala participe en dos continentes dentro de la misma ventana, una solicitud que podría destrabar el plan argentino si se llega a un acuerdo.
Mientras tanto, el cupo para el segundo rival sigue en el aire, con rumores que apuntan hacia Honduras u otra selección africana capaz de ofrecer un perfil similar al de Argelia para el 16 de junio en Kansas.
Todo esto forma parte de un mosaico más amplio: la AFA quiere afinar la lista de convocados para el Mundial 2026 y, al mismo tiempo, mantener a la afición despierta con noticias que conecten con la historia reciente y el contexto de lo que ha sido una era de grandes certezas cambiantes para la Albiceleste.
En resumen, Argentina vive una etapa de planificación intensa, con dos fechas que parecen malditas por su cercanía y la necesidad de adaptar cada detalle a la realidad de dos continentes, a la normativa FIFA y a la voluntad de Boca Juniors, entre otros actores.
El próximo paso es el anuncio oficial de los rivales y el cierre de los acuerdos para que, al fin, la Selección tenga continuidad de partido y un calendario estable de cara al Mundial 2026, siempre con la mirada puesta en sostener el progreso que llevó al país a volver a figurar en la escena global tras años de incertidumbre.