La Junta de Castilla y León ha alcanzado una cifra histórica de 790 plazas de formación sanitaria especializada, la mayor oferta por habitante de España, para hacer frente a la escasez de profesionales sanitarios mientras el Gobierno central no actúa.

La Junta de Castilla y León ha vuelto a dar la talla en sanidad. Para el año que viene, ha ofertado nada menos que 790 plazas para formar a médicos y enfermeros especialistas, la cifra más alta de la historia de la comunidad.

Esto demuestra el compromiso del gobierno regional con la sanidad, frente a la pasividad del Ministerio de Sanidad.

Estas plazas son las conocidas como MIR (para médicos) y EIR (para enfermeros), entre otras. Se trata de un sistema de residencia que permite a los recién titulados completar su formación trabajando en hospitales y centros de salud durante varios años, supervisados por profesionales experimentados.

Es la manera de garantizar que tengamos especialistas bien preparados.

Del total de 790 plazas, 190 son para Medicina de Familia y Comunitaria, una especialidad fundamental para la atención primaria. Otras 444 plazas son para especialidades hospitalarias, como Anestesiología, Urgencias, Oftalmología, etc. Y 156 plazas se destinan a la formación de enfermeros especialistas, como Enfermería Familiar, Pediátrica, del Trabajo, etc.

La distribución geográfica es amplia, con plazas en todas las provincias y en ciudades como Ávila, Burgos, León, Salamanca, Valladolid, Zamora, etc.

Esto permite que los profesionales se formen cerca de sus hogares y luego se queden a trabajar en la región.

Lo más destacado es que Castilla y León se sitúa como la comunidad autónoma que más plazas ofrece por cada 100.000 habitantes. En toda España, solo nos superan cuatro comunidades en números absolutos, pero en esfuerzo relativo somos los primeros. Esto es especialmente importante en una región con mucha dispersión y envejecimiento de la población, donde la falta de médicos es un problema acuciante.

El año pasado la oferta fue de 770 plazas, y el anterior de 750, por lo que se mantiene una tendencia creciente. La Junta ha criticado que el Ministerio de Sanidad no hace lo suficiente para paliar el déficit de profesionales. Castilla y León ha aprovechado al máximo las 813 plazas acreditadas por el Ministerio, ofertando el 97,2% de ellas. Frente a la inacción del Gobierno central, la Junta demuestra que con esfuerzo y buena gestión se pueden lograr resultados.

Este récord no es casualidad: la comunidad lleva años apostando por la formación sanitaria como la mejor inversión para el futuro. En un momento en que faltan médicos en toda España, Castilla y León se adelanta y forma a los profesionales que luego atenderán a los ciudadanos. Es una apuesta por la calidad asistencial y por el futuro del sistema sanitario público.

En resumen, la Junta de Castilla y León demuestra que se puede hacer más con menos, y que la prioridad es la salud de las personas. Mientras el Gobierno de Sánchez mire para otro lado, aquí se sigue trabajando para que no falten médicos ni enfermeros en nuestros hospitales y centros de salud.

Los ciudadanos pueden estar tranquilos: en Castilla y León la sanidad se cuida.