El Gobierno de Canarias, liderado por Fernando Clavijo, ha gestionado 19,9 millones de euros en ayudas para 275 jóvenes agricultores y ganaderos, con el objetivo de garantizar el relevo generacional en el campo canario. El presidente destacó la mejora de las bases reguladoras y el aumento de créditos para que ningún proyecto viable se quede sin apoyo.
El Gobierno de Canarias, con Fernando Clavijo a la cabeza, le ha echado un cable al campo canario. Y no con palabras, sino con dinero contante y sonante: 19,9 millones de euros que han ido a parar a 275 jóvenes agricultores y ganaderos de todas las islas.
La idea es clara: que el campo no se quede sin quien lo trabaje, que los jóvenes con ganas de emprender tengan el respaldo que se merecen.
El pasado jueves 23 de julio, en la Escuela de Capacitación Agraria de Tacoronte, se celebró el Encuentro Relevo Generacional Agrario 2026. Allí estuvieron el presidente Clavijo y el consejero Narvay Quintero, junto a los chicos y chicas que ya se han beneficiado de estas ayudas. No fue un acto protocolario vacío, sino un intercambio de experiencias, una puesta en común para ver qué funciona y qué se puede mejorar.
Clavijo lo dejó claro: “En Canarias hay una generación con formación, iniciativa y grandes ideas que quiere dedicarse al sector primario. Nuestra responsabilidad es reducir las barreras y ofrecerle los instrumentos necesarios para que pueda convertir sus propuestas en proyectos viables”.
Y vaya si lo han hecho: han mejorado las bases de las convocatorias y han aumentado los créditos para que ningún joven con un proyecto serio se tenga que marchar por falta de pasta.
Y no solo es el dinero. Quintero explicó que, además de la ayuda económica, ofrecen acompañamiento técnico desde que el chaval tiene la idea hasta que su negocio está consolidado.
Eso incluye formación práctica en las escuelas de capacitación agraria, que son una auténtica cantera de profesionales. De hecho, algunos alumnos reciben ofertas de trabajo incluso antes de terminar los estudios.
Para que se vea que esto no es humo, durante el encuentro proyectaron un documental con las historias de siete jóvenes de cada isla. Por ejemplo, Sheila Rodríguez, de Tenerife, que ha montado un proyecto agroturístico que ya da empleo a otros; o Juan Daniel Ramírez, de Lanzarote, que ha conseguido sacar adelante su explotación ganadera gracias a estas ayudas.
Todos coincidieron en que el apoyo del Gobierno canario ha sido fundamental para dar el paso.
Luego vinieron las mesas de trabajo, donde los jóvenes plantearon los problemas reales: el acceso a la tierra y al agua, la burocracia, la falta de experiencia… Y el consejero tomó nota: “El acceso a los recursos básicos, la desburocratización y la flexibilización legislativa seguirán siendo prioridad”.
El encuentro acabó con un cóctel de productos locales, cortesía de la joven agricultora Sheila Rodríguez, para demostrar que el campo canario tiene futuro y calidad.
Y es que Canarias siempre ha sido tierra de agricultura, pero en las últimas décadas muchos jóvenes emigraron a la ciudad o a la Península. Ahora, con este empujón, se está revirtiendo la tendencia.
Las ayudas vienen del Plan Estratégico de la Política Agraria Común (PEPAC), con fondos europeos, del Gobierno de Canarias y del Ministerio. Pero aquí quien ha movido ficha ha sido el Ejecutivo autonómico, que ha gestionado los recursos con eficiencia y sin dejarse llevar por la propaganda.
Porque al final, lo que importa es que el campo canario siga vivo, que los jóvenes tengan oportunidades y que en nuestras mesas no falten productos de la tierra.
Y eso, señores, es mérito de todos.