La ciudad refuerza su apuesta por la flora urbana con la expansión de un recorrido de bulbosas en 66 espacios, sumándose al Parque Grande y a otros lugares para acoger narcisos y tulipanes.

El conjunto de espacios verdes de Zaragoza, encabezado por el Parque Grande José Antonio Labordeta, junto a numerosas zonas en barrios rurales, se prepara para recibir la llegada de la primavera con una explosión de color.

Este año, como en anteriores ediciones, las bulbosas se convertirán en protagonistas y el programa se extiende a más ubicaciones, transformando la ciudad en un recorrido floral centrado en dos familias de plantas que cada año regresan con más fuerza: los narcisos y los tulipanes.

La Concejalía de Infraestructura Verde ya ha puesto en marcha los preparativos para que, en cuestión de semanas, unas 66 ubicaciones repartidas entre parques, plazas y rotondas ofrezcan su mejor imagen con combinaciones florales que, en su mayor parte, se conservan a lo largo del año y vuelven a brotar con la llegada del buen tiempo.

En Zaragoza hay plantadas cerca de 165.000 bulbosas, un número que se ha ido renovando con el paso de los años: este año se han reemplazado aproximadamente 50.000 ejemplares y se han incorporado variedades de gran impacto visual como Narcissus tete (o Tete a Tete), tulipanes Lady van Eijk, Queen of Night, Orange van Eijk o Apricot Parrot.

La experiencia de años anteriores ha mostrado que el Parque Grande es el epicentro de este despliegue floral, pero la estrategia de la ciudad ha sido la de repartir la belleza entre distintos escenarios para que toda la población pueda disfrutarla.

En palabras de Tatiana Gaudes, la consejera de Medio Ambiente y Movilidad, la iniciativa busca hacer de Zaragoza una ciudad luminosa, florida y lo más verde posible, objetivo que ha heredado la alcaldesa Natalia Chueca y que, según la propia consejera, se mantiene como prioridad para mejorar la ciudad año a año.

La ruta de las bulbosas ya se puede distinguir en parques como Sedetania, Delicias, La Granja y las Glorietas de Goya (Las Fuentes), así como en el Frente Fluvial, el Parque Tío Jorge, Torrero (junto al Centro Cívico), el Parque de la Aljafería y, por supuesto, en el Parque Grande José Antonio Labordeta.

Con el paso de los años, el proyecto ha incorporado nuevas combinaciones para enriquecer la paleta cromática. Además de los tulipanes y narcisos presentes en el Parque Grande, se han sumado especies como crocus, alliums y fresias. Se están preparando combinaciones con dos o más especies para alargar la floración al máximo y garantizar un paisaje continuo y atractivo para los visitantes.

Las bulbosas son plantas, normalmente tuberosas o bulbosas, que se plantan en otoño y que evolucionan rápidamente para florecer a finales del invierno y principios de la primavera, justo cuando aún muchas especies están saliendo del letargo invernal.

Su floración, abundante y llamativa, aporta un punto ornamental de gran relevancia al paisaje urbano.

ARREGLOS FLORALES EN TODA LA CIUDAD. Paralelamente a la aparición de estas bulbosas, el servicio de Infraestructura Verde está trabajando en los preparativos de los 66 enclaves urbanos y en barrios rurales donde se renuevan y mejoran las instalaciones florales.

Para la selección de las especies, se siguen criterios como:

- Fomentar una floración invernal intensa, especialmente cuando hay menos flores en ciertos parques.

- Potenciar un cromatismo diverso, con combinaciones en blancos, amarillos y naranjas, y también gamas de violetas y rosados.

- Ampliar la biodiversidad, escogiendo especies que atraen polinizadores, mariposas y aves.

- Utilizar especies naturalizadas y plurianuales, que requieren menos mantenimiento y permiten rebrotes año tras año.

Supuestamente, esta iniciativa podría funcionar como un ejemplo para otras ciudades que buscan convertir sus calles en galerías al aire libre durante la primavera.

Presuntamente, algunos elementos de la planificación se han inspirado en modelos de gestión de floración urbana implementados en capitales europeas en las últimas dos décadas, pero la autoridad local asegura que el diseño final responde a las características específicas de Zaragoza y a las demandas de sus vecinos.

En cualquier caso, lo que está claro es que la ciudad se propone convertir cada esquina en un punto de color y de vida para residentes y visitantes, con una narrativa que asocia la primavera con un paisaje urbano más amable, sostenible y luminoso.

Se espera que la afluencia a los 66 espacios crezca en las próximas semanas, cuando las bulbosas alcancen su punto álgido de floración y cuando los vecinos descubran, una vez más, el valor de contar con un entorno verde bien cuidado y accesible para todos.