El Ayuntamiento de Zaragoza activa el Plan Municipal de Emergencias en nivel naranja ante la previsión de una crecida del río Ebro que podría superar los 1.600 m3/s, coordinando Bomberos, Protección Civil y Policía Local para reducir impactos.

El Ayuntamiento de Zaragoza activó este lunes 16 de febrero el Plan Municipal de Emergencias en nivel naranja debido a la crecida prevista del río Ebro en los próximos días.

Según las previsiones de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), la ciudad podría ver un incremento de caudal que se traduciría en una meseta de paso y un máximo de más de 1.600 metros cúbicos por segundo a su paso por el tramo urbano, lo que obligaría a mantener la alerta entre las 12:00 de este lunes y las 18:00 del sábado 21 de febrero, cuando se espera un descenso progresivo.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, presidió hoy una reunión de coordinación en el parque 1 de Bomberos, a la que asistieron la concejal delegada de Bomberos y Protección Civil, Ruth Bravo, y representantes de los servicios municipales implicados: Bomberos, Protección Civil, Policía Local, Barrios Rurales, la Unidad Verde, Infraestructura, Acción Social y otros organismos.

Durante el fin de semana y desde primera hora de la mañana, se ha vigilado y supervisado permanentemente los caminos, sotos y paseos junto a la ribera del Ebro, que ya se encuentran inundados a causa de la cantidad de agua que discurre por el río.

Los tramos afectados están debidamente señalizados y balizados para evitar su paso, y se solicita a la ciudadanía que respete en todo momento las indicaciones y no traspase estas zonas.

Con la experiencia acumulada frente a avenidas, los Bomberos de Zaragoza tienen localizados los puntos más vulnerables de la ciudad y los que podrían verse más comprometidos en función del caudal que llegue.

El pronóstico de la CHE señala que, a partir de 1.467 metros cúbicos por segundo, podrían comenzar a aparecer los primeros problemas en puntos sensibles como Torre Urzáiz, por lo que, si fuera necesario, se procedería a su desalojo.

En el mismo umbral, el parking de la Torre del Agua podría empezar a verse afectado. Paralelamente, se vigilará la desembocadura del Huerva, la zona de Vadorrey y el Parque Deportivo Ebro, mientras se abrirán las compuertas del azud para dejar pasar el caudal alto, evitar riesgos estructurales y reducir el impacto de la avenida.

Por otra parte, a través de la concejalía de Barrios Rurales, el Ayuntamiento ha avisado a los alcaldes de estos núcleos para que trasladen sus necesidades e incidencias y, al mismo tiempo, se revisarán zonas como Movera, Monzalbarba, Alfocea y Peñaflor.

Los equipos de Infraestructuras llevarán a cabo trabajos para acondicionar las áreas donde la avenida podría generar inundaciones, en coordinación con la CHE.

La Policía Local controlará el acceso a los distintos senderos que discurren por las proximidades del Ebro y, junto a Bomberos y Protección Civil, vigilarán las riberas y emitirán información para evitar riesgos.

Recomendaciones a los vecinos En este sentido, se recomienda a todos los ciudadanos evitar acercarse a las riberas de los ríos, así como estacionar vehículos en las proximidades o en zonas susceptibles de inundación por la crecida.

Además, se pide respetar las indicaciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de Protección Civil y no atravesar las zonas acotadas. Asimismo, los servicios municipales se mantienen a disposición de otras Administraciones para las cuestiones que puedan requerir.

El Ayuntamiento de Zaragoza modulará su plan de Protección Civil a lo largo de las próximas horas y días en función de la evolución de la crecida, en coordinación con la CHE y el Gobierno de Aragón.

Históricamente, supuestamente, la ciudad ha enfrentado episodios de crecida vinculados a tormentas y lluvias intensas que han exigido coordinación entre distintas áreas municipales para minimizar riesgos.

Aunque los detalles de esas incidencias varían, la experiencia acumulada refuerza la idea de que una respuesta integrada es clave para proteger a la ciudadanía.

En este marco, presuntamente, la inversión necesaria para reforzar las riberas y las medidas de mitigación podría oscilar entre varios millones de euros, dependiendo de la magnitud de la crecida y de las actuaciones necesarias.

Estas estimaciones no han sido confirmadas con datos públicos en este momento y deben tomarse como referencias orientativas.

El plan de gestión de emergencias podría requerir ajustes continuos a medida que evolucione la crecida. Por ello, el Ayuntamiento mantiene abiertas las coordinaciones con la CHE y con el Gobierno de Aragón para actualizar acciones, recursos y comunicaciones para la ciudadanía en tiempo real.