La compañía conmemora su 65º aniversario con una nueva producción de El retablo de las maravillas, una exposición conmemorativa y una escultura para agradecer su trayectoria en los teatros que la han acompañado, incluido el Principal de Zaragoza.
La compañía Els Joglars celebra 65 años de trayectoria con un homenaje amplio que combina escena, memoria y tributo a los espacios que han sido su casa.
Bajo el título de El retablo de las maravillas, la formación catalano-aragonesa regresa a las tablas con una producción que, además, se acompaña de una exposición itinerante y de la entrega de una escultura conmemorativa a los 20 teatros que han marcado su itinerario.
Entre ellos figura el Teatro Principal de Zaragoza, al que la compañía visitará a partir de este 28 de enero y hasta el 8 de febrero.
Para esta ocasión, la mirada de la compañía regresa al clásico de Cervantes, actualizado para un público contemporáneo que Oscar Fontserè describe como una continuación de la mirada crítica que ha caracterizado a la agrupación.
La versión actual, que ya se estrenó en el Teatro Cervantes de Málaga el pasado 9 de enero, recoge el pulso humorístico y la aguda ironía que han definido a Els Joglars a lo largo de décadas.
Del reparto de la etapa anterior se mantienen figuras como Ramon Fontserè, Pilar Sáenz y Dolors Tuneu, y se incorporan esta vez Javier Villena, Bruno López-Linares, Pep Muñoz y el actor aragonés Rafa Blanca.
Dirigida por Albert Boadella, y con Fontserè como coautor de la dramaturgia, la obra asienta su eje en una actualización de la Cervantes que dialoga con la actualidad, cruzando el Siglo de Oro con el mundo de hoy.
A través de su texto, la obra plantea una reflexión que, según Fontserè, investiga quién asume la mayor responsabilidad ante una artimaña: los autores de la estafa o los espectadores que se dejan llevar por ella, alimentando así la gloria de los pícaros.
Este enfoque se enmarca en un humor mordaz que ha caracterizado a la compañía y que ha convertido a Els Joglars en una referencia dentro del panorama escénico europeo.
El vestuario, obra de Pilar Sáenz, transporta al público desde el Siglo de Oro hasta la actualidad, mientras que Joana Martí aporta el diseño escénico, que transforma el teatro en un retablo moderno donde la ironía y la crítica conviven con la estética.
Este planteamiento visual refuerza el mensaje de una compañía que insiste en mirar el mundo con mirada irónica y sin concesiones.
El doble propósito de este proyecto no se limita al escenario. En paralelo a las funciones, el Teatro Principal acoge una exposición que busca acercar la trayectoria de Els Joglars al público mediante una muestra de 36 plafones y 35 piezas correspondientes a la producción de la compañía, junto a una pieza de la primera época que abarca hasta 1968.
El horario de la exposición es de 16 a 22 horas del 28 de enero al 8 de febrero, y la entrada es gratuita.
Como gesto de reconocimiento, el propio Teatro Principal ha recibido una escultura artesanal creada por el escultor Jordi Estivill, que simboliza el vínculo entre la compañía y los teatros que han albergado sus montajes a lo largo de más de seis décadas.
Este nexo entre escenario y público se completa con una historia que ya forma parte del tejido teatral de Zaragoza.
Zaragoza no es ajena a la historia de Els Joglars: la compañía ha pasado por la ciudad en varias ocasiones desde la década de los sesenta, y entre sus hitos más cercanos destacan la presencia de montajes que dejaron huella en la escena local.
Uno de los últimos estrenos, ¡Que salga Aristófanes!, se presentó en esta ciudad, y en años recientes la compañía volvió a Zaragoza con producciones que han reforzado su perfil de humor crítico y de riesgo creativo, manteniéndose como una de las referencias más duraderas de la escena teatral europea.
Con este viaje por el tiempo y el territorio, Els Joglars invita al público a reflexionar sobre la mirada crítica, la integridad artística y la relación entre arte, poder y sociedad, recordando que la maravilla puede estar en la forma de cuestionarlo todo.
Las entradas para las funciones del 28 de enero al 8 de febrero se sitúan entre 5 y 25 euros, con bonificación para las sesiones del 28 de enero y del 4 de febrero.
En Zaragoza, como en otras ciudades, la conjunción de obra y conmemoración ofrece una experiencia que va más allá del espectáculo: es una memoria viva de un teatro que se atrevió a decir la verdad con humor.