El Banco Europeo de Inversiones y la Comisión Europea lanzan una asistencia técnica para impulsar la movilidad eléctrica en seis ciudades españolas, entre ellas Zaragoza, con foco en infraestructuras de recarga, electrificación del transporte urbano y proyectos innovadores.

El Banco Europeo de Inversiones (BEI), a través de su área de asesoría EIB Advisory, y en colaboración con la Comisión Europea, han puesto en marcha una asistencia técnica para impulsar la movilidad eléctrica y avanzar hacia la neutralidad climática en seis ciudades españolas: Barcelona, Madrid, Sevilla, Valencia, Valladolid y Zaragoza.

La idea es doble: facilitar la inversión necesaria para la red de recarga y acelerar la incorporación de vehículos eléctricos en el transporte urbano.

En otras palabras, se trata de que las ciudades cuenten con un plan claro, con calendario y con las llaves para conseguir ese cambio, sin dejar de lado la eficiencia y la viabilidad económica.

Esta asesoría técnica no implica de entrada un desembolso directo de fondos, sino que aporta experiencia, metodologías y rutas de financiación europeas para que las ciudades definan qué inversiones necesitan y cómo desplegarlas de forma progresiva hasta 2030.

Además, busca que las administraciones públicas, las empresas y otros actores públicos o privados trabajen juntos, identificando mecanismos de financiación europeos y desarrollando marcos contractuales innovadores, como las asociaciones público-privadas (APP), para acelerar proyectos de movilidad sostenible.

Zaragoza ya está en modo activo y coordinado con estas líneas de trabajo. La capital aragonesa ya dispone de 149 puntos de recarga para vehículos eléctricos repartidos en casi 40 ubicaciones por toda la ciudad. El Ayuntamiento ha puesto a disposición suelo público para estas instalaciones, y la explotación se gestiona mediante tres lotes, actualmente operados por Endesa XWay y Zunder.

Este marco facilita que la ciudad avance con rapidez en su despliegue de recarga y permita a comercios, oficinas y viviendas conectar vehículos eléctricos de forma más sencilla.

Además de la infraestructura, la iniciativa incide en apoyar la renovación de flotas, en particular del taxi. En Zaragoza, hay ayudas directas para el sector del taxi centradas en la renovación de licencias y en facilitar la sustitución por vehículos eléctricos, con subvenciones de hasta 10.000 euros por coche para adaptar la flota a la movilidad eléctrica. Este tipo de medidas no solo reduce emisiones, sino que también mejora la eficiencia operativa de servicios esenciales para los ciudadanos.

La ciudad también se sitúa como una de las llamadas “Ciudades SandBox” o ciudades sandbox, es decir, entornos de pruebas para todo tipo de tecnologías y desarrollos de I+D+i.

Un ejemplo destacado es la tecnología de carga eléctrica inalámbrica desarrollada por CIRCE dentro del marco del proyecto europeo INCIT-EV, que permite cargar vehículos eléctricos sin cables y, en algunos casos, incluso en movimiento.

Este avance convierte a Zaragoza en un escenario clave para la investigación de sistemas de carga inductiva, tanto estática como dinámica, y podría acelerar soluciones que luego se apliquen en otras ciudades.

Estas ciudades forman parte de la Misión de Ciudades Inteligentes y Climáticamente Neutras de la Unión Europea y cuentan con la EU Mission Label, lo que les aporta reconocimiento y orientación para avanzar hacia la neutralidad climática.

La asesoría técnica que se está poniendo en marcha está financiada por el InvestEU Advisory Hub. En la práctica, se persigue identificar modelos replicables en España y en Europa para impulsar un ecosistema colaborativo entre administraciones, sector privado y comunidades de expertos en movilidad eléctrica y clima.

El objetivo último es acelerar inversiones, promover soluciones que puedan repetirse en otros contextos y situar a las ciudades españolas a la vanguardia de la movilidad urbana sostenible.

Desde el BEI se insiste en que la asistencia no es financiación directa, sino un servicio de asesoría para reforzar la cartera de inversiones y proyectos de movilidad eléctrica, identificar y cerrar brechas de inversión, fomentar la cooperación entre autoridades, inversores y expertos, y supervisar el impacto mediante métricas que hagan medible la mejora ambiental a medio y largo plazo.

En este marco, el consorcio SUEZ/IDOM acompaña a las ciudades en la planificación y el despliegue de soluciones de movilidad eléctrica.

En el plano más amplio, la Misión de Ciudades Inteligentes y Climáticamente Neutras busca que, para 2030, haya más de cien ciudades europeas con planes serios de neutralidad y que estas ciudades se conviertan en laboratorios de innovación para el resto del continente.

España ya ha dado pasos importantes: en octubre de 2023, Madrid, Valencia, Valladolid y Zaragoza recibieron la EU Mission Label; y en marzo de 2024 se unieron Barcelona y Sevilla, fortaleciendo la posición del país en estas iniciativas.

Todo ello se coordina a través de la plataforma CitiES 2030.

El Grupo BEI, la entidad de financiación de la Unión Europea y uno de los bancos multilaterales de desarrollo más grandes del mundo, suma a estas actuaciones su experiencia en acción por el clima, digitalización e innovación.

En 2025, el BEI cerró operaciones de financiación e inversión por alrededor de 11.000 millones de euros en España, con un avance adicional de 2.900 millones aportados a través del Fondo de Resiliencia Autonómica (préstamos NextGenerationEU). Además de prestar dinero, el BEI ofrece asesoramiento para ayudar a convertir ideas en proyectos concretos que puedan atraer inversión privada, gestionar riesgos y generar soluciones que tengan impacto real en ciudades como Zaragoza.

En definitiva, el plan europeo de movilidad eléctrica presentado ahora promete convertir a las ciudades españolas en referentes de innovación, eficiencia y sostenibilidad.

Para Zaragoza, esto significa avanzar en la recarga suficiente, reducir costos para el taxi y abrir la puerta a tecnologías como la carga inalámbrica, manteniendo un enfoque pragmático y orientado a resultados que puedan verse en las calles en los próximos años.