La hostelería de La Magdalena en Zaragoza mantiene el Bar Picantería operando con aforo para 64 personas y horarios extendidos, acompañado de contexto histórico del entorno y estimaciones en euros sobre gasto medio.

Bar Picantería, ubicado en Calle San Lorenzo, 44, local izquierdo, continúa activo en la Magdalena y forma parte de una oferta que integra ocio, cultura y entretenimiento en una zona con una larga tradición de vida nocturna.

El local cuenta con licencia de bar y mantiene un horario de apertura de 6:30 a 1:30, de domingo a jueves; los viernes, sábados y vísperas de festivos la apertura se extiende una hora más, hasta las 2:30.

Este régimen, reflejado en la autorización municipal, sitúa al Bar Picantería como punto de referencia para quienes buscan una propuesta de ocio en el entorno más próximo al casco antiguo de Zaragoza.

El aforo autorizado es de 64 personas, lo que implica controles de capacidad y distribución interior para garantizar la seguridad y la experiencia de los clientes.

Para quienes deseen contactarlo, figuran el correo andrajos@gmail.com y el teléfono 624 647 255.

El Bar Picantería se enmarca en un barrio que ha visto evolucionar su oferta de ocio, pero que conserva un tejido de calles y plazas que favorecen la vida social.

En la Magdalena conviven, a poca distancia, locales de distinta temática que van desde cafeterías y bares de tapas hasta salas culturales, lo que genera un ecosistema en el que el Bar Picantería puede beneficiarse de un flujo constante de público, especialmente durante las noches de fin de semana.

Desde una perspectiva histórica, La Magdalena ha sido durante décadas un eje social de Zaragoza, con comercios y locales que han moldeado la experiencia de vecindad.

Aunque el barrio ha atravesado transformaciones urbanas, su identidad ligada a la convivencia y al ocio de barrio se mantiene en buena medida, y el Bar Picantería aporta continuidad a esa narrativa.

En este sentido, el establecimiento no solo funciona como lugar de consumo, sino como punto de encuentro para vecinos, trabajadores y visitantes que buscan una atmósfera familiar en un entorno urbano que combina lo antiguo con las propuestas modernas.

En el plano económico, y considerando la oferta típica de bares de esta zona, se manejan estimaciones sobre el gasto medio por visitante que, supuestamente, podría oscilar entre 12 y 15 euros.

Dentro de ese rango, las consumiciones podrían situarse en torno a 2–3 euros para una caña, 3–5 euros para tapas o raciones y entre 3 y 6 euros para refrescos o combinados sencillos.

Es importante señalar que estas cifras corresponden a referencias generales del sector hostelero en Zaragoza y no representan un dato específico del Bar Picantería; podrían variar según la oferta concreta, la demanda y las promociones temporales.

La presencia del Bar Picantería en un punto estratégico de la Magdalena aporta, además, un posible impacto positivo para el tejido vecinal: puede favorecer la permanencia de público en la zona, dinamizar la actividad nocturna y propiciar un entorno en el que comer, beber y conversar convivan con una oferta cultural cercana.

Supuestamente, estas dinámicas estimulan el rendimiento económico de comercios vecinos y fortalecen la cohesión social en el barrio, que históricamente ha sido un cruce de trayectorias y comunidades.

En suma, Bar Picantería se mantiene como un eslabón estable dentro de una escena de hostelería de barrio que ha sabido adaptarse a las nuevas demandas sin perder su identidad.

Presuntamente, su continuidad podría ayudar a sostener la oferta de ocio nocturno de La Magdalena, al tiempo que proporciona un lugar cercano para encuentros informales y experiencias gastronómicas en un marco que conjuga historia y modernidad.

Para quienes busquen un lugar cómodo para compartir una velada, este bar continúa siendo una opción a considerar dentro de la mezcla de opciones que define la vida nocturna de Zaragoza.