El Pabellón Príncipe Felipe acoge la fiesta de fin de curso del programa municipal Entra en Acción, destinado a promover la actividad física entre adultos y personas mayores, con la participación de 1.500 usuarios y el respaldo de Zaragoza Deporte y Caixabank.

El Pabellón Príncipe Felipe volvió a convertirse en escenario de una jornada que auna deporte, convivencia y una clara muestra de compromiso público.

La fiesta de fin de curso del programa 'Actividad Física para Adultos y Mayores de 67 años' reunió a 1.500 personas que participan a lo largo de la temporada en estas clases repartidas por la ciudad. En la cita estuvo presente el concejal delegado de Deportes, Félix Brocate, y el acto forma parte de Entra en Acción, una iniciativa promovida por el Ayuntamiento de Zaragoza y patrocinada por Caixabank a través de Zaragoza Deporte.

Este programa no es algo puntual. A lo largo del año, los vecinos pueden apuntarse y acudir a dos o tres días de actividad a la semana. Las sesiones tienen una duración de 45 minutos y están pensadas para equilibrar tres grandes ejes: cardio para trabajar la resistencia, trabajo de fuerza para mantener la musculatura, y ejercicios de equilibrio y flexibilidad para prevenir caídas y aumentar la autonomía.

Todo ello se adapta a las características de cada participante, de modo que hombres y mujeres mayores de 67 años puedan entrenar con seguridad y a su propio ritmo.

En total, la oferta de la ciudad cuenta con una presencia semanal de 4.800 usuarios en centros deportivos municipales distribuidos por Zaragoza, lo que demuestra la solidez de la propuesta y su capacidad para atraer a un segmento de la población que, por edad, suele necesitar enfoques específicos.

La jornada se vivió con un tono festivo y participativo: los asistentes aplaudieron, se intercambiaron experiencias y destacaron los beneficios del ejercicio regular para la salud, la autonomía personal y la calidad de vida en la madurez.

Más allá de la sesión colectiva, el programa subraya la importancia de crear hábitos sostenibles: la constancia en el ejercicio ayuda a mantener la movilidad, reduce el riesgo de enfermedades crónicas y favorece la socialización, algo que a muchas personas les aporta un sentido de comunidad y apoyo mutuo.

La iniciativa, que la ciudad ha venido fortaleciendo a lo largo de los años, se ha consolidado como una de las propuestas más potentes para promover el envejecimiento activo.

En palabras del propio Ayuntamiento, su objetivo es fomentar la participación social y el bienestar físico y emocional de la ciudadanía. En el contexto nacional, este tipo de programas encaja con la tendencia de priorizar hábitos saludables entre la población adulta mayor, una cuestión especialmente relevante para ciudades con crecimiento demográfico en ese grupo de edad.

Historias como la de Zaragoza muestran que la inversión en deporte y salud para mayores no es un gasto, sino una apuesta de futuro: instalaciones adecuadas, personal técnico capacitado y alianzas con entidades privadas para sostener programas que permiten a las personas mantenerse independientes y con calidad de vida.

El Príncipe Felipe, con su capacidad para acoger grandes contingentes, se ha convertido en un referente de estas iniciativas y en un punto de encuentro donde vecinos y vecinas de distintas edades se suman a la cultura de la actividad física.

Mirando hacia adelante, el Ayuntamiento deja claro que estas líneas de actuación seguirán vivas: se pretende ampliar la oferta, mantener las puertas abiertas a más participantes y reforzar la promoción de hábitos saludables como norma de vida diaria.

En definitiva, Zaragoza busca no perder comba con una tendencia que ya es vista por muchos como un pilar básico de la convivencia y de la seguridad personal en la tercera edad.