Cobertura clara y detallada de la celebración del Día Internacional de la Danza en Zaragoza, con la alcaldesa Natalia Chueca y más de 200 participantes en un homenaje a la cultura y a la educación artística de la ciudad.
La Plaza del Pilar volvió a convertirse en un escenario de emoción y movimiento con motivo del Día Internacional de la Danza, una conmemoración que se celebra en todo el mundo desde hace más de 40 años.
En Zaragoza, la alcaldesa Natalia Chueca presidió un acto en el que participaron algo más de 200 personas entre profesores, alumnos y profesionales, que ofrecieron un homenaje a este arte escénico rodeados por la monumentalidad de una de las plazas más emblemáticas de la ciudad.
El evento, promovido por el Ayuntamiento de Zaragoza, contó con la colaboración y participación de varias entidades ligadas a la danza local. Estuvieron presentes el Conservatorio Municipal Profesional de Danza, el programa Ballet para todos del Centro de Danza del Patronato Municipal de las Artes Escénicas y de la Imagen, y destacadas academias y compañías como Centro de Danza Arantxa Argüelles, Academia Foss, DanzArts, Mii Body Dance y la compañía LaMov.
Todo ello demuestra que Zaragoza tiene, una vez más, un tejido artístico activo que promueve la educación y la convivencia a través del movimiento.
La alcaldesa subrayó que la danza es un motor de vida cultural, educativa y de convivencia en la ciudad. Valoró el esfuerzo y la dedicación de jóvenes talentos, así como el trabajo de los centros y las compañías municipales, y afirmó que el Ayuntamiento mantiene su compromiso con la promoción de la danza y la oferta de actividades artísticas que hacen que este arte siga vivo y vibrante en Zaragoza.
Se manifestó orgullosa de ver a más de 200 intérpretes entregados a la escena, con música que acompasa cada paso y una técnica que se apoya en años de formación.
La conmemoración reunió a un amplio abanico de participantes, entre alumnos de enseñanzas elementales y profesionales: alrededor de un centenar de alumnos de enseñanzas elementales, 88 de enseñanzas profesionales, 19 profesores del Conservatorio, pianistas y bailarines de LaMov, además de participantes del programa Ballet para mayores.
El acto se desarrolló con una breve muestra técnica y artística que incluyó barra de ballet clásico, ejercicios de danza española y contemporánea, y un programa escénico en el escenario Goya.
Entre las propuestas escénicas destacaron cinco piezas. 1) Sheherezade, interpretada por alumnos de 3.º y 4.º de enseñanzas profesionales de danza clásica, con coreografía de Ruth Vaquerizo. 2) Retales, a cargo de 3.º y 4.º de enseñanzas profesionales de danza contemporánea, con coreografía de Nuria Alaña. 3) Ella baila sola, para 5.º y 6.º de enseñanzas profesionales de danza clásica, con coreografía de Víctor Jiménez. 4) No mires atrás, de 5.º y 6.º de enseñanzas profesionales de danza contemporánea, creada por Elia Lozano. 5) España en conserva, interpretada por la compañía LaMov, con coreografía de Víctor Jiménez y música de Jorge Sarnago.
Este acto se enmarca dentro de la celebración promovida por el Instituto Internacional del Teatro desde 1982, cuyo mensaje para este año ha puesto de relieve la danza como un lenguaje universal profundamente humano.
Según el comunicado, el cuerpo es una forma de expresión que transmite emociones como amor, frustración o esperanza, y la danza se reivindica como un espacio de conexión, resistencia y sanación ante la incertidumbre global.
En palabras del texto, el arte tiene la capacidad de generar empatía y reforzar vínculos incluso en momentos difíciles, una idea que la ciudad quiso plasmar con este encuentro en la Plaza del Pilar.
La celebración de Zaragoza, por tanto, no es un hecho aislado, sino parte de una tradición reciente de la ciudad de acercar la danza a todos los públicos y de convertir cada acto en una oportunidad para fomentar la educación artística y la cohesión social.
El Día Internacional de la Danza sirve, en este marco, para recordar que la ciudad accede a la cultura de forma inclusiva y reparte oportunidades, desde las academias y conservatorios locales hasta compañías como LaMov y propuestas como Ballet para mayores.
Todo ello invita a la continuidad de una agenda cultural que, más allá de la gala puntual, apuesta por un tejido humano y profesional que sostiene la danza como un bien común para Zaragoza y su gente.