El alcalde de Sevilla concede la Medalla de la Ciudad a la imagen del Inmaculado Corazón de María, recogida por la Hermandad en Torreblanca. El acto, celebrado en Torreblanca, subraya el papel de la Hermandad como pilar humano y espiritual y sitúa la Romería de Torreblanca, desde 1958, como una de las expresiones culturales más auténticas de Sevilla.

En Sevilla, el alcalde José Luis Sanz ha concedido la Medalla de la Ciudad a la imagen del Inmaculado Corazón de María, una distinción que el Ayuntamiento otorga a la Hermandad y que fue recogida por la propia hermandad el 30 de mayo.

El acto tuvo lugar en Torreblanca, junto a vecinos y devotos que se acercaron para compartir este momento. Sanz explicó que se trata de uno de esos días que quedan grabados para siempre en la memoria de un barrio y de una hermandad, y afirmó que la medalla llega al corazón de Torreblanca para encontrarse con quienes le han dado sentido a sus días durante generaciones.

El alcalde dejó claro que este reconocimiento trasciende lo estrictamente devocional y que pone en valor una historia de fe, entrega y compromiso con los demás.

En su intervención elogió a la Hermandad del Inmaculado Corazón de María como uno de los pilares humanos y espirituales de Torreblanca y del conjunto del Distrito Este-Alcosa-Torreblanca.

Añadió que la devoción hacia esta imagen es una de las señas de identidad más profundas del barrio, la más antigua dentro de Torreblanca y del distrito, nacida junto a la primera parroquia que se levantó en ese lugar y que con los años ha servido de referencia para generaciones de vecinos.

Además, resaltó la capacidad de la hermandad para mantener vivo su legado mientras acompaña a los vecinos en su día a día. Ha estado presente tanto en momentos de alegría como en dificultades; ha sido escuela de valores, lugar de encuentro, refugio para muchas familias y ejemplo de solidaridad y servicio.

Sobre la Romería de Torreblanca, el alcalde destacó que, pese a ser una celebración religiosa, es también una expresión auténtica de Sevilla y un tesoro antropológico que conserva tradiciones, formas de convivencia y emociones compartidas que configuran la identidad colectiva del barrio.

Tras el acto, Sanz aseguró que imponer esta distinción es también un reconocimiento a toda la comunidad de Torreblanca. Cuando la ciudad reconoce al Inmaculado Corazón de María, también reconoce la historia de Torreblanca, el esfuerzo de sus vecinos, la labor de sus hermanos y el orgullo de un barrio que ha sabido mantener su identidad a lo largo de las generaciones.

Por último, agradeció a la Hermandad su contribución a la vida social, cultural y espiritual de la ciudad. Que esta Medalla de la Ciudad sea un símbolo de gratitud por todo lo que la hermandad ha dado a Sevilla y por seguir construyendo comunidad, esperanza y fraternidad.

En definitiva, fue un acto que unió historia, fe y barrio y que dejó claro que Torreblanca forma parte esencial del alma sevillana.