José Luis Sanz recorrió varias hermandades sevillanas en la mañana de Viernes de Dolores para desear una buena Estación de Penitencia y acercarse a los vecinos de distintos barrios.

En Sevilla, la mañana de este Viernes de Dolores, el alcalde José Luis Sanz ha iniciado un recorrido por varias hermandades para expresar sus mejores deseos ante la Estación de Penitencia que se espera para la Semana Santa.

Su objetivo, explicó, es acercarse a la gente y a las devociones de la ciudad en unos días que, para las hermandades y para muchos vecinos, adquieren un componente de convivencia y memoria histórica.

El itinerario de la mañana arrancó en la Hermandad de Bendición y Esperanza y Dulce Nombre de Bellavista, donde el alcalde saludó a nazarenos, costaleros y residentes que aguardaban a las puertas de los templos.

Posteriormente se desplazó a la salida de la Hermandad de Pino Montano, recorriendo las calles de ese barrio y conversando con personas que se acercaban para ver cómo se organiza la jornada.

También pasó por la parroquia de La Misión y la hermandad de Pasión y Muerte, donde, según testigos y responsables, el ambiente era de ilusión contenida y de preparación para los actos que se acercan.

En su visita, el alcalde no dejó de reconocer la importancia de los actos litúrgicos que acompañan a estas fechas. Al caer la tarde, también se acercó al besamanos de la Virgen de Los Dolores, en la Hermandad de Las Penas, y al besapiés del Cristo de Vera Cruz, actos que congregan a fieles y curiosos en torno a las imágenes de devoción.

El propio Sanz señaló que: "Sevilla vive estos días de vísperas con especial intensidad y he querido trasladar a las hermandades mis mejores deseos ante una jornada tan señalada para sus barrios".

Estas visitas se enmarcan en una tradición de la ciudad de Sevilla de combinar la vida institucional con la actividad de las cofradías, que cada año organizan una intensa agenda de actos, recogida, oraciones y, sobre todo, convivencia vecinal.

La Semana Santa de Sevilla es una de las más reconocidas del mundo, y aunque el mundo secular y las dinámicas urbanas cambian, la memoria de siglos de devoción convierte estas jornadas en un momento de reunión para familias, barrios y visitantes.

En cada barrio, las cofradías mantienen viva la tradición de custodiar imágenes, preparar los recorridos y coordinar a miles de costaleros, costaleras, nazarenos y voluntarios.

Más allá de los actos litúrgicos, estas visitas institucionales suelen reforzar la participación de jóvenes, asociaciones y comercios locales, que esperan con interés el tránsito de las procesiones y la afluencia de visitantes durante estos días previos a la Semana Santa.