València mantiene la promesa de excelencia musical con la liquidación 2025 del Palau de la Música, pero crecen las dudas sobre la gestión
Valencia Valencia 31 March, 2026

València mantiene la promesa de excelencia musical con la liquidación 2025 del Palau de la Música, pero crecen las dudas sobre la gestión

El Ayuntamiento ha informado de la liquidación del presupuesto 2025 del Palau de la Música, Congresos y Orquesta de València. Mientras el gobierno sostiene que se mantiene la excelencia musical, la oposición critica la previsión y la planificación, en medio de ajustes provocados por hechos recientes.

El Pleno del Ayuntamiento de València ha conocido la liquidación del presupuesto 2025 del Organismo Autónomo Municipal Palau de la Música, Congresos y Orquesta de València (OAM).

El equipo de gobierno insiste en que la liquidación y el plan para 2026 permiten mantener el nivel de excelencia musical que la ciudad merece, incluso cuando la dinámica de ingresos y gastos exige ajustes.

El concejal de Acción Cultural, Patrimonio y Recursos Culturales, José Luis Moreno, ha defendido que las doce modificaciones de crédito aprobadas durante 2025 demuestran que los presupuestos son “vivos” y se van adaptando a las necesidades reales a lo largo del año.

Moreno también ha recordado que la dana registrada el 29 de octubre de 2024 dejó huella en las cuentas, afectó a previsiones, elevó las cancelaciones y redujo la afluencia de público, con lo que se justificaron cambios para absorber ese impacto.

En este marco, el responsable del Palau ha asegurado que se han aceptado las recomendaciones de Intervención para mejorar la gestión y que los problemas detectados se han resuelto o están en vías de resolverse.

Desde la oposición, Eva Coscollà, concejala de Compromís, ha planteado que la liquidación de 2025 es el retrato de una gestión fallida, con una ejecución del presupuesto cercana al 56% y con deficiencias en previsión y planificación.

En su valoración, una de las modificaciones presupuestarias destinó 2,2 millones de euros a la financiación de la programación ordinaria; y se ha cuestionado si realmente se sabe qué programación se quiere hacer o cuánto cuesta, insinuando que podría haber improvisación con el dinero de la ciudadanía.

Maite Ibáñez, concejala socialista, ha descrito la liquidación como un cuadro de “caos en la gestión” y ha señalado fallos tanto en la gestión de los gastos públicos como en la liquidación, que considera caótica y poco transparente.

La gestión del Palau “hace aguas por dentro y por fuera” y ha pedido al gobierno municipal mayor rigor en la administración de este icono cultural para la ciudad

Ibáñez ha señalado problemas en el plan de mecenazgo, con apenas cinco mecenas, y en el programa Amics del Palau, que no ha generado ingresos. En su visión, la gestión del Palau “hace aguas por dentro y por fuera” y ha pedido al gobierno municipal mayor rigor en la administración de este icono cultural para la ciudad.

El Palau de la Música, Congresos y Orquesta de Valencia, como entidad integrada en la estructura municipal, mantiene su objetivo de sustentar una oferta cultural relevante para la ciudadanía.

Para entender este proceso conviene recordar que el Palau es un emblema histórico de la ciudad: abrió sus puertas a finales de los años ochenta como parte de un esfuerzo para consolidar #Valencia como referente cultural.

Gestionado por un organismo autónomo de titularidad municipal, su actividad trasciende los conciertos de la Orquesta de Valencia y la programación habitual, abarcando congresos y eventos que dinamizan la escena cultural y también la economía local.

La discusión sobre la liquidación de 2025 llega en un momento en el que València quiere proyectar una imagen de estabilidad y responsabilidad en el gasto público, buscando equilibrio entre la preservación de la excelencia musical y la necesidad de una gestión más rigurosa y transparente.

Mientras el gobierno mantiene la línea de reforzar la oferta cultural y la continuidad de las actividades, la oposición exige una mayor claridad en las previsiones, una planificación más rigurosa y una evaluación más estricta de los resultados para evitar que se repitan desequilibrios que afecten a la ciudadanía y a la confianza en la gestión cultural de la ciudad.

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