Artemis II retrasa su lanzamiento por fuga de hidrógeno durante el abastecimiento
Análisis sobre el retraso de Artemis II a raíz de una fuga de hidrógeno durante la carga de combustible, con contexto sobre los combustibles criogénicos y las lecciones históricas de las misiones espaciales.
Artemis II, la misión tripulada de la #NASA prevista para despegar desde el Kennedy Space Center, ha atrasado su lanzamiento al menos un mes tras detectar una fuga de #hidrógeno durante el proceso de llenado del tanque.
Este contratiempo se suma a problemas similares que ya afectaron a Artemis I y subraya los riesgos inherentes al manejo de combustibles criogénicos para cohetes de gran tamaño.
Aunque la seguridad es la prioridad, también se evalúa el impacto que tiene en la agenda lunar y en el programa de exploración tripulada a largo plazo.\n\nEl combustible utilizado en este cohete es una pareja de líquidos extremadamente fríos: hidrógeno líquido y oxígeno líquido. Sus puntos de ebullición son muy bajos, con el hidrógeno a aproximadamente -253 °C y el oxígeno a unos -183 °C, lo que significa que, si la temperatura ambiental se eleva, estos líquidos se volatilizan casi de inmediato.
Mantenerlos en estado líquido exige sistemas de aislamiento y enfriamiento que deben soportar la enorme diferencia térmica entre los líquidos y el ambiente terrestre.
Cualquier fallo en las juntas, tuberías o válvulas puede convertirse rápidamente en una fuga.\n\nLa fuga detectada se localizó en la conexión de una manguera que llega desde la torre de lanzamiento hasta el exterior del cohete, una pieza de desconexión rápida que debe sellar correctamente durante el inicio del despegue.
Este tipo de componente ha mostrado historial de filtraciones en ensayos previos, y los ingenieros esperan poder repararlo en la plataforma de lanzamiento para evitar trasladar la nave al Vehicle Assembly Building (VAB).
\n\nLa necesidad de manipular LH2/LOX —hidrógeno y oxígeno líquidos— explica gran parte de la complejidad de estas operaciones
Se programó una nueva prueba de preparación previa al lanzamiento, que aún no tiene fecha definitiva, y se considera que no habrá despegue antes del 6 de marzo.\n\nLa necesidad de manipular LH2/LOX —hidrógeno y oxígeno líquidos— explica gran parte de la complejidad de estas operaciones. Ambos líquidos generan presión a partir de su vapor, y el sistema debe evitar que el calor del entorno haga evaporar parte del combustible, lo que a su vez aumenta la carga de trabajo de enfriamiento y las exigencias de aislamiento.
Esa combinación de temperaturas extremas y presión convierte a estas sustancias en uno de los retos técnicos más difíciles de la exploración espacial moderna.\n\nEn comparación, empresas privadas como SpaceX han explorado alternativas como el metano para sus vehículos, buscando reducir la complejidad de manejo y el costo asociado.
La decisión de la NASA de continuar con LH2/LOX obedece a su mayor impulso por unidad de masa, lo que resulta ventajoso para vehículos de gran capacidad de elevación, pero a costa de una logística más compleja y mayor sensibilidad a fallos de seguridad.
Este dilema entre rendimiento y practicidad no es nuevo en la historia de la exploración espacial.\n\nA lo largo de décadas, los combustibles criogénicos han sido parte de los diseños que han definido la vanguardia del despegue espacial. En la era de los transbordadores y, posteriormente, del programa de cohetes que alimentan las misiones lunares y más allá, LH2/LOX han ofrecido el mayor empuje por peso, lo que resulta crucial para vehículos de gran tamaño.
Sin embargo, la logística de su manejo ha generado costos y retos técnicos que motivan debates sobre sostenibilidad y alternativas. En el caso de Artemis, la apuesta por una plataforma de lanzamiento masiva y un cohete de gran capacidad ha traído un fuerte énfasis en la confiabilidad de cada conexión y en la necesidad de pruebas exhaustivas antes de cualquier fecha de despegue.\n\nDesde un punto de vista económico, el programa Artemis ha requerido inversiones significativas. Las estimaciones públicas señalan que el conjunto de Artemis ha supuesto un gasto de decenas de miles de millones de dólares; tomando en cuenta el tipo de cambio actual, ese total se aproxima a unos 85-86 mil millones de euros.
Este marco financiero añade presión para que cada misión demuestre fiabilidad y reduzca retrasos en el calendario. Así, el retraso de #Artemis II no solo afecta la agenda lunar a corto plazo, sino que alimenta discusiones sobre costos, retornos y la evolución de la exploración espacial tripulada en las próximas décadas.\n\nEn resumen, la reciente fuga de hidrógeno durante la carga del tanque ha puesto de manifiesto la delicada ingeniería que sustenta a las misiones de la NASA.
A la espera de una reparación en la plataforma de lanzamiento, la agencia seguirá evaluando soluciones que garanticen seguridad, eficiencia y continuidad en el programa Artemis, mientras la comunidad científica observa con atención el aprendizaje que surja de estos contratiempos técnicos.