La tormenta geomagnética G4 llega a la Tierra y podría afectar satélites y redes
Tecnología Ciencia 20 January, 2026

La tormenta geomagnética G4 llega a la Tierra y podría afectar satélites y redes

Una poderosa tormenta geomagnética de clase G4 alcanza la Tierra tras una eyección de masa coronal, activando alertas de NOAA sobre posibles interrupciones en satélites, GPS y redes eléctricas.

Mumbai, 20 de enero de 2026. Una poderosa tormenta geomagnética de clase G4 está afectando a la Tierra en lo que podría ser una de las pruebas más intensas de las dos últimas décadas.

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), se ha emitido una alerta de #espacio meteorológico de nivel severo para este martes 20 de enero, impulsada por una eyección de masa coronal (CME) que se originó en el Sol el domingo 18 de enero.

La tormenta ha alcanzado su punto máximo de intensidad y, según observaciones preliminares, ha empujado la #aurora boreal mucho más hacia el sur de sus límites habituales, generando hermosas y a la vez inusuales exhibiciones de luces en parajes que normalmente quedan al margen de este fenómeno.

Este fenómeno ha sido descrito por algunos científicos como uno de los más fuertes en las últimas dos décadas, y ya ha sido reportado en varias regiones de Europa y Asia, con vistas a que nuevas observaciones lleguen desde Estados Unidos y otras zonas en las próximas horas.

\nQué es una tormenta geomagnética y por qué importa\nUna tormenta geomagnética es una perturbación importante de la magnetosfera terrestre que ocurre cuando el viento solar —en particular, eventos como fulguraciones solares o eyecciones de masa— interacciona con el campo magnético de la Tierra.

Cuando miles de millones de toneladas de plasma solar llegan a velocidades increíbles y golpean la atmósfera, la energía se canaliza hacia los polos, donde las moléculas de oxígeno y nitrógeno se excitan y liberan fotones al regresar a su estado normal.

Así surge el resplandor auroral que vemos como cortinas luminosas en cielos nocturnos.

Impacto en tecnología e infraestructuras\nPara quienes gestionan satélites, redes eléctricas y sistemas de navegación, una tormenta de este calibre puede traer consigo riesgos concretos.

La #NOAA y la NASA han advertido a operadores satelitales y responsables de redes eléctricas que estén atentos ante posibles interrupciones. Entre los efectos más relevantes se esperan: cambios en los campos magnéticos que inducen corrientes en largas líneas de transmisión, lo que podría provocar inestabilidades de voltaje; posibles degradaciones en la precisión de sistemas de GPS y GNSS por “scintilación” de señales; y episodios de blackout en comunicaciones de alta frecuencia (HF) utilizadas por aviación y servicios marítimos, especialmente en rutas polares.

Alertas y posibles efectos prácticos\n- Energía y redes: una tormenta severa puede generar corrientes en infraestructuras de larga distancia, con el riesgo de variaciones de voltaje e incidentes prolongados de suministro en casos extremos.\n- Navegación y satélites: los sistemas de posicionamiento podrían experimentar pérdidas cortas de precisión; algunos #satélites podrían verse obligados a cambiar a modos de defensa ante eventos de mayor intensidad.\n- Comunicaciones: ciertas bandas de HF podrían verse afectadas, dificultando comunicaciones críticas en rutas aéreas y marítimas, especialmente cerca de los polos.\n

Observaciones y proyecciones de cara al futuro cercano\nPara los observadores de cielos, la ventana de mayor visibilidad de auroras suele situarse entre las 22:00 y las 02:00, hora local, y se recomienda buscar lugares alejados de la contaminación lumínica para capturar mejor los colores.

A su vez, los responsables de infraestructura instan a prepararse para la posibilidad de interrupciones temporales en servicios y redes durante las próximas 24 a 48 horas, con una reducción gradual de los efectos esperados a medida que la tormenta comience a debilitarse.

En este sentido, se espera que la tormenta comience a suavizarse hacia la última hora del 21 de enero, aunque algunos efectos residuales podrían persistir más allá de ese período.

Marcando un hito en la historia del estudio del espacio

Contexto histórico que ilumina el fenómeno\nLas tormentas geomagnéticas no son nuevas. En 1859, el llamado Evento Carrington provocó fuertes perturbaciones en telégrafos y otros sistemas de la época, marcando un hito en la historia del estudio del espacio.

Más recientemente, en 1989, una intensa tormenta dejó sin suministro eléctrico a gran parte de la provincia de Quebec durante varias horas, demostrando el impacto real de estos eventos en infraestructuras modernas.

Aunque la tecnología actual es más compleja y dependiente de sistemas interconectados, los científicos mantienen vigilancia constante ante posibles repetición de fenómenos de esta magnitud.

Observación pública y recomendaciones\nEntre los curiosos y aficionados, la oportunidad de ver auroras a decenas de latitudes no es frecuente, y supuestamente podría atraer a miles de personas buscando capturar imágenes espectaculares.

Se sugiere, para los que deseen observarlas, llegar a áreas con mínima contaminación lumínica, preparar cámaras con exposiciones largas y mantener la calma ante posibles cambios en las condiciones meteorológicas o de visibilidad.

En cuanto a la población general, no hay indicaciones de peligro inmediato para la seguridad personal, pero se recomienda seguir las indicaciones de las autoridades y evitar manipular equipos sensibles cerca de columnas de energía o infraestructuras críticas.

En resumen, la tormenta geomagnética G4 que se aproxima representa un recordatorio de la interacción entre nuestro planeta y el Sol. Aunque los escenarios de mayor impacto para la vida cotidiana son, afortunadamente, poco probables, la posibilidad de interrupciones temporales en sistemas críticos exige vigilancia continua por parte de agencias y operadores técnicos, además de una comunidad de observadores que disfrute, con precaución, de la belleza de las luces boreales que podrían teñir de rojo y verde los cielos de medio mundo.

Supuestamente, los próximos días seguirán proporcionando datos para entender mejor estos fenómenos y su influencia sobre la tecnología que hoy sostiene nuestra vida diaria.

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