La app china que verifica diariamente a personas que viven solas desata debate sobre la soledad en una China envejecida
Una aplicación de pago para confirmar el estado diario de personas que viven solas en China escala en descargas y reaviva el debate sobre la soledad en una sociedad que envejece y crece en hogares unipersonales.
Una aplicación #china diseñada para que personas que viven solas registren periódicamente su estado mediante un check-in diario ha irrumpido en la escena digital del país y ha escalado posiciones entre las más descargadas de pago, además de reabrir el debate público sobre la soledad en una #sociedad que envejece y en la que los hogares unipersonales crecen con fuerza.
La app, disponible exclusivamente para iOS y con un precio de 8 yuanes, es decir, alrededor de 1,0 euro, ofrece a los usuarios la posibilidad de designar un contacto de emergencia y registrar su estado cada día.
Si no hay actividad durante dos días consecutivos, el sistema enviará al tercer día un correo electrónico al contacto para que verifique la situación.\n\nMás allá de su mecanismo técnico, el fenómeno se inserta en un contexto demográfico en el que China ya ha observado un crecimiento sostenido de hogares unipersonales.
Según datos oficiales, el número de personas que viven solas ha crecido de forma constante en la última década y superó los 92 millones. Diversos estudios proyectan que esa cifra podría situarse entre 150 y 200 millones para 2030. Estas cifras subrayan la importancia de herramientas de monitoreo y atención que, con mayor o menor grado de controversia, han llegado a la conversación pública.\n\nEn las redes sociales, supuestamente la conversación ha girado en torno a la utilidad simbólica de la app como un mecanismo mínimo de aviso. El tema ha sido objeto de discusión en Weibo (la plataforma similar a X que está sujeta a censura en China), donde algunos usuarios destacan su valor práctico para personas mayores.
En el ámbito editorial, el ex editor del medio oficialista Global Times Hu Xijin comentó que la aplicación puede ayudar a muchos ancianos que viven solos; sugirió que cambiar su nombre por otro menos explícito podría aportar mayor consuelo psicológico, según versiones que circulan entre usuarios.\n\nPor otro lado, presuntamente varios usuarios cuestionan la eficacia del sistema: su funcionamiento se apoya casi por completo en el registro diario y en el correo electrónico, lo que podría generar retrasos si alguien depende solo de la app para comunicarse en una emergencia.
Además, el diseño minimalista de la herramienta —con solo dos funciones operativas— ha alimentado tanto su viralidad como dudas sobre su desarrollo futuro.
Un fenómeno documentado durante años en países vecinos como Japón y Corea del Sur y que ha ganado visibilidad también en China
En estos días, también han aparecido discusiones sobre la autoría de la idea y la retirada de funciones anunciadas previamente; el equipo desarrollador ha defendido que la inspiración proviene de debates en Internet y que la opción de simplicidad fue una elección deliberada.\n\nEste caso se enmarca en un debate regional más amplio sobre la llamada 'muerte en soledad', un fenómeno documentado durante años en países vecinos como Japón y Corea del Sur y que ha ganado visibilidad también en China, especialmente entre personas mayores y jóvenes urbanos que viven en ciudades.
En Taiwán, el tema ha trascendido al Parlamento, y se cita a herramientas digitales como ejemplo en discusiones sobre diseño de políticas de atención social.
En ese marco, la difusión de la app se ha vinculado a preocupaciones por el aumento de la soledad y a la necesidad de atención para personas que viven solas.\n\nEn resumen, la aparición de '¿Te has muerto?' ofrece una ventana para entender cómo la #tecnología puede ampliar la conversación sobre la atención social en un país que envejece.
Sus defensores destacan que, aunque su alcance y uso sean modestos, la conversación que provoca puede empujar a revisar estrategias de cuidado en una sociedad donde la familia tradicional ya no cubre todas las necesidades.
Aunque algunos señalan posibles efectos no deseados en materia de privacidad o dependencia, el fenómeno refleja una tendencia más amplia: las sociedades, incluso las más tecnológicas, buscan herramientas simples para enfrentar la soledad como un desafío de salud pública en el siglo XXI.