¿El Mundial más polémico de la historia? Las decisiones de la FIFA ponen en jaque la credibilidad del fútbol
El Mundial de 2026, que se disputa en Estados Unidos, México y Canadá, está dejando una estela de polémicas que ponen en duda la transparencia de la FIFA. Desde los precios abusivos de las entradas hasta la intervención de Donald Trump, repasamos los episodios más controvertidos de un torneo que pasará a la historia por sus altibajos.
El Mundial de 2026, que se ha disputado en Estados Unidos, México y Canadá, ya es historia. Pero no precisamente por el espectáculo futbolístico, sino por la interminable lista de polémicas que lo han acompañado. Desde el pitido inicial hasta las puertas de la final, han sido más las sombras que las luces. Y es que la FIFA, ese ente que siempre ha estado rodeado de sospechas, ha vuelto a darle razones a los escépticos.
Empecemos por lo más obvio: los precios. Las entradas se han disparado hasta límites insospechados, dejando fuera a muchos aficionados de a pie. La excusa de la #FIFA es que son precios acordes a los grandes espectáculos deportivos en Estados Unidos, pero la realidad es que el #fútbol siempre ha sido un deporte popular.
Esto ha provocado que muchos hinchas se hayan quedado sin poder ver a sus selecciones en directo. Además, las restricciones de viaje impuestas por el gobierno estadounidense han dificultado la entrada a algunos jugadores y a miles de seguidores. No es la primera vez que un Mundial se ve afectado por cuestiones políticas, pero aquí el problema ha sido mayúsculo.
Y luego está el VAR. El videoarbitraje, que nació para ayudar a los árbitros, se ha convertido en un quebradero de cabeza. Las decisiones han sido inconsistentes, y ha habido momentos en los que parecía que el #VAR se usaba a conveniencia. El caso más sonado ha sido el de la selección argentina. Tras su victoria contra Egipto en octavos, comenzaron a circular acusaciones de que la FIFA favorecía a la albiceleste. En las redes sociales se popularizó el término "VARgentina", insinuando que las revisiones beneficiaban sistemáticamente a Messi y los suyos. Aunque esta teoría pueda sonar exagerada, lo cierto es que ha calado en el público.
Otro punto caliente han sido las pausas de hidratación. La FIFA las justificó como una medida para proteger a los jugadores del calor, pero muchos expertos creen que en realidad son un negocio. El entrenador sudafricano Alan Koch lo dejó claro: "Si fuera por el bienestar de los futbolistas, todos lo apoyaríamos. Pero no lo es, es por razones comerciales". Y es que esas pausas de tres minutos han cambiado la dinámica de los partidos, convirtiendo un deporte de dos tiempos en cuatro, lo que ha beneficiado a los equipos que mejor se han adaptado.
Pero si hay una #polémica que ha trascendido lo deportivo, esa es la relación entre el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, y el presidente estadounidense, Donald Trump.
La FIFA terminó cediendo
En el sorteo de diciembre, Infantino le otorgó a Trump un premio a la paz, una decisión que levantó ampollas. Y la cosa no quedó ahí: Trump presionó para que se anulara la tarjeta roja a un jugador estadounidense antes del partido contra Bélgica. La FIFA terminó cediendo, argumentando que era una decisión del comité disciplinario independiente, pero el daño ya estaba hecho. La sensación de que el poder político puede influir en el deporte es más fuerte que nunca.
Todo esto ha llevado a que la confianza de los aficionados esté por los suelos. Christina Unkel, analista arbitral de la ITV y exárbitra de la FIFA, dijo que nunca había visto tanto debate, no solo en las redes, sino también entre los expertos.
Y es que la sombra de la #corrupción siempre ha planeado sobre la FIFA. Recordemos que el Mundial de 1934 fue usado por Mussolini para promocionar su régimen fascista, o el de 1978, cuando la dictadura argentina lo utilizó como propaganda.
Más reciente está el de Catar 2022, donde las acusaciones de violaciones de derechos humanos empañaron el torneo. En 2026, la lista de controversias parece no tener fin.
A pesar de todo, el Mundial también ha tenido sus momentos mágicos. Erling Haaland se ha consagrado como la gran estrella del torneo, Messi logró su primer hat trick en un Mundial, Canadá llegó a octavos por primera vez y Cabo Verde, la selección revelación, empató contra España gracias a las paradas de su portero Vozinha.
Pero incluso esos momentos quedan empañados por la desconfianza generalizada.
El profesor Alan McDougall, de la Universidad de Guelph, lo resume así: "La FIFA está poniendo a prueba nuestra paciencia. El fútbol es muy resiliente, pero quizás estamos llegando a un punto de inflexión". Y es que, al final, el debate está servido: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar el fútbol para sobrevivir a su propio organismo? Este Mundial ha dejado más preguntas que respuestas.