Paraguay vence a Grecia en Atenas; Lucas Romero brilla y aviva la ilusión mundialista con Gago al mando
Paraguay ganó 1-0 a Grecia en un amistoso disputado en Atenas. Lucas Romero, llamado de emergencia por lesión de Cubas, ofreció un rendimiento destacado y alimenta la esperanza de la Albirroja de estar en el Mundial 2026 de Norteamérica bajo el mando de Fernando Gago.
En Atenas se vivió un partido que, más allá del marcador, dejó varias señales para la selección paraguaya en su proceso hacia el Mundial de Norteamérica 2026.
Paraguay derrotó 1-0 a Grecia, un resultado que sirve de impulso en la ruta de #Alfaro para ensamblar un equipo competitivo de cara a la cita mundialista.
Y la noticia con más desgaste de atención no estuvo solo en el marcador, sino en la presencia y el rendimiento de Lucas Romero, un volante que apareció de la nada en la lista por la lesión de Andrés Cubas y que, de inmediato, dejó claro que puede ser una pieza valiosa.
"Vi un trabajo muy sólido de todos, pasando por Lucas Romero, que estaba fuera de la lista y entró por la lesión de Cubas y jugó un muy buen partido", dejó claro el entrenador Gustavo Alfaro en la charla posterior al encuentro.
El propio técnico añadió que el plan era que Romero aguantara los 90 minutos, pero el desgaste muscular obligó a tomar medidas y hacer un ajuste en el frente de medio campo.
Estas palabras resumen una verdad difícil de disimular: el grupo mostró carácter y capacidad para adaptarse cuando la convocatoria cambia de golpe.
Romero, que pertenece a Universidad de Chile, dio el salto a la primera línea de la selección apenas unas semanas atrás. Su historia reciente, contada en clave de #fútbol chileno, se entiende también como una mini-crónica de este 2026 que lo ha visto pasar de una presencia casi testimonial —dos partidos sumando 51 minutos y varios asientos en el banquillo— a convertirse en una opción real para momentos clave de la Albiroja.
Su presencia, además, coincide con la llegada de Fernando Gago al puesto de entrenador, un cambio que ha sido descrito por la prensa y los propios jugadores como un “segundo aire” para varios integrantes del plantel.
La salida repentina de Paqui Meneghini y la llegada de Gago permitieron a Romero gozar de una oportunidad que, hasta hace poco, parecía difícil de sostener.
Tras este amistoso
Tras este amistoso, el paraguayo sumó dos titularidades consecutivas y consolidó la ilusión de ser nominado para el Mundial 2026. En el vestuario, se insiste en la idea de que cada minuto cuenta y que la competencia por un lugar en el once es parte del crecimiento de un equipo que quiere madurar rápido para una cita global que, por su formato y magnitud, exige rigor, disciplina y plan a largo plazo.
Para el contexto general, #Paraguay llega a este periodo con la mirada puesta en Norteamérica 2026, un torneo que ampliará el número de participantes y que promete exigir a cada selección una mezcla de experiencia y renovación.
Grecia, por su parte, ofreció un rival duro, con una estructura física notable y una lectura táctica que obligó a la Albirroja a mantener orden y presión constante.
El choque dejó varias tomas de contacto: la defensa respondió con solvencia, el mediocampo encontró conexiones más claras entre fases defensivas y de ataque, y el delantero, sin necesidad de brillar en exceso, supo aprovechar las oportunidades que llegaron de las transiciones.
En el balance, este #amistoso no es una simple puesta a punto: es una prueba de fe en un proyecto que quiere ser competitivo de inmediato. Lucas Romero ha entrado en escena para quedarse, al menos como una opción que compite de igual a igual con jugadores establecidos. Con Gago al frente, la selección paraguaya parece buscar un equilibrio entre intensidad, rigor táctico y esa chispa de novedad que puede marcar la diferencia en un Mundial de gran magnitud.
Y, aunque quedan meses por delante, lo mostrado en Atenas alimenta una narrativa clara: hay trabajo, hay disciplina y hay esperanza de ver a Paraguay a pleno rendimiento en Norteamérica 2026.