La Libertadores 2026 cambia el desempate: ahora mandan los duelos directos
Fútbol Fútbol 20 March, 2026

La Libertadores 2026 cambia el desempate: ahora mandan los duelos directos

Conmebol presenta en el Manual de Clubes 2026 un cambio clave: el primer criterio de desempate en la fase de grupos ya no es la diferencia de goles, sino los resultados entre los equipos empatados, seguido por otros criterios. Explicamos qué cambia y por qué importa.

La #Conmebol confirmó un cambio notable en el reglamento para la #Libertadores y la #Copa Sudamericana 2026: a partir de ahora, la diferencia de goles ya no será el primer criterio de #desempate en la fase de grupos.

El objetivo, dicen, es premiar lo que ocurre entre los equipos cuando quedan igualados a puntos, poniendo el foco en los duelos directos. Este ajuste figura en el Manual de Clubes 2026 y representa un giro respecto a lo que se hizo en 2025 y en temporadas anteriores.

Qué cambia exactamente en la fase de grupos. En la práctica, cuando dos o más equipos terminan igualados a puntos, se aplica, en primer lugar, lo que sucede entre ellos, es decir, los resultados de los enfrentamientos directos.

Para salir del empate se mirarán tres criterios de forma sucesiva: 1) mayor cantidad de puntos obtenidos en esos enfrentamientos directos; 2) mejor diferencia de goles en esos duelos; 3) mayor cantidad de goles marcados entre ambos.

Si tras esos criterios aún persiste la igualdad, se pasa a criterios globales del grupo: primero la diferencia de goles total y luego, en caso de seguir igualados, la mayor cantidad de goles a favor en todo el grupo.

Como novedad, también entran en juego aspectos de Fair Play: menor cantidad de tarjetas rojas, menor cantidad de tarjetas amarillas y, si todo esto no rompe el empate, un sorteo.

En realidad, este salto elimina factores como el ranking de clubes y los goles de visitante, que sí aparecían en 2025.

Qué pasa en las fases eliminatorias. En la fase preliminar, octavos de final, cuartos de final y semifinales, el reglamento se mantiene sin cambios respecto a temporadas anteriores: la eliminatoria se define por la diferencia de goles en la serie; si hay empate, se recurre directamente a penales y no hay alargue en estas instancias.

La final de la Libertadores y la Sudamericana tampoco sufre modificaciones: si hay empate tras los 90 minutos

Cómo se define la final. La final de la Libertadores y la Sudamericana tampoco sufre modificaciones: si hay empate tras los 90 minutos, se juega un alargue de 30 minutos; si persiste la igualdad, el campeón se decide por penales.

Contexto histórico y posibles efectos. Este tipo de cambios no es exclusivo de América; el #fútbol mundial ha ido ajustando reglas para hacerlas más claras y predecibles. En la Libertadores, la prioridad de los duelos directos se ha planteado antes en discusiones estratégicas, porque elimina la influencia de factores que favorecían a ciertos clubes por su tamaño histórico o por resultados ajenos.

A partir de 2026, los equipos deben planificar sus campañas sabiendo que los duelos cara a cara cuentan más que el mismo promedio de goles en todo el grupo, lo que podría incentivar enfoques más conservadores cuando se enfrentan a rivales directos o, al contrario, buscar resultados contundentes en casa para quedar mejor posicionado en esos frentes.

Impacto para clubes y aficionados. En la práctica, esto podría cambiar la forma en que se gestionan los encuentros de la fase de grupos: ganar con claridad en casa y obtener puntos en el choque directo frente a rivales clave podría valer tanto o más que acumular goles en total.

Los técnicos tendrán que valorar mejor el calendario, las rotaciones y la forma física de sus plantillas para esos partidos decisivos. Los aficionados, por su parte, pueden esperar que cada enfrentamiento entre equipos emparejados se convierta en una batalla decisiva, con más énfasis en el resultado directo que en la estadística global de la fase.

Conclusión. En resumen, la campaña 2026 trae un cambio sustantivo: el desempate en la fase de grupos se decide primero por los enfrentamientos directos, luego por la diferencia de goles global y, en última instancia, por criterios de disciplina y, si fuera necesario, sorteo.

Se trata de una apuesta por mayor claridad y por premiar a los equipos que logran resultados concretos cara a cara. Los clubes ya deben empezar a adaptar sus estrategias para aprovechar, o contrarrestar, este nuevo marco, que, para muchos, encaja con una visión más directa y pragmática del fútbol de alto nivel.

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