Irak vuelve al Mundial tras 40 años gracias a un gol decisivo de Aymen Hussein
Fútbol Fútbol 01 April, 2026

Irak vuelve al Mundial tras 40 años gracias a un gol decisivo de Aymen Hussein

Irak consigue el último billete para el Mundial 2026 al derrotar a Bolivia en la repesca intercontinental. El héroe del día fue Aymen Hussein, un delantero de 30 años cuya historia personal encarna la lucha y la esperanza de un país marcado por la guerra.

La selección de #Irak selló este martes su regreso al Mundial tras 40 años de espera, al vencer a Bolivia en la final del repechaje intercontinental.

El gol decisivo lo firmó Aymen Hussein, un delantero de 30 años que ha vivido una vida de subidas y bajadas y que hoy está en boca de todos, como símbolo de la resiliencia de su país.

Nacido en Hawija, una localidad castigada por la guerra, Hussein ha cargado con una historia marcada por el dolor desde muy joven. Su padre, oficial del ejército, fue asesinado cuando tenía 12 años en un atentado de Al Qaeda. Seis años después, el ISIS ocupó su pueblo, destruyó su casa y secuestró a su hermano, que era policía local; desde entonces, nadie ha sabido de él.

El 2014 fue un año de huida. Hussein y su madre se convirtieron en desplazados internos y buscaron refugio en Kirkuk, tratando de rehacer su vida lejos de los combates. A partir de esas penurias nació su esfuerzo por triunfar en el fútbol, que le abrió camino con la selección iraquí en 2015 y le permitió formar parte del plantel que se clasificó para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

Hoy es, a pesar de la juventud, una de las grandes estrellas de la selección. Su gol ante Bolivia no solo dio el último billete a la Copa del Mundo, sino que cobrará un significado histórico para un país que ha conocido la violencia, el exilio y la precariedad.

Hussein ha convertido su historia personal en un símbolo de la voluntad de superación que quiere ver a Irak ganar presencia mundial

Hussein ha convertido su historia personal en un símbolo de la voluntad de superación que quiere ver a Irak ganar presencia mundial.

El camino hacia el Mundial de 2026 tiene su libro de ruta propio. Irak disputó su último Mundial en 1986, en México, y desde entonces la afición ha estado esperando este momento con una mezcla de ilusión y paciencia.

En la repesca intercontinental, el equipo dejó fuera a Bolivia y se llevó el billete soñado. Ahora la mirada está puesta en la fase de grupos, en la emoción de volver a competir al más alto nivel y en la exigencia de representar a un país que quiere mirar al futuro sin sombras del pasado.

Pero este logro no es solo fútbol. Es una historia de orgullo, de unidad, de que cuando un país se organiza y cuando un deportista como Hussein pone su esfuerzo por delante del miedo, todo es posible.

Irak no se propone convertirse en un gigante de la noche a la mañana, pero sí ofrece una promesa: que la perseverancia, el apoyo de la familia y la energía de la gente que nunca dejó de creer en el deporte pueden convertir la adversidad en una gran entrega a la bandera.

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